20 años de la muerte de Enrique Urquijo en la calle del olvido

Cómo pasa el tiempo. En otoño ya se cumplen 20 años de la muerte de Enrique Urquijo, el líder del grupo Los Secretos. La perra heroína se lo llevó y lo dejó tirado en unas escaleras de la movida madrileña. Hecho un trapo. Su muerte me impactó y me cabreó porque pasó desapercibida en muchas redacciones. Fue una noticia breve y de relleno.

Me adelanto al 20 aniversario de su muerte con dos canciones redondas de Enrique Urquijo que en estos años no he conseguido quitarme de la cabeza y que interpreta su hermano Álvaro, el verdadero artífice de que el grupo siga centrifugando almas y corazones. Merece la pena escucharlas de nuevo:

Clicperiodismo

Mi más sentido pésame por el clicperiodismo de mierda que sigue ensuciando nuestra profesión. Basta ya de tomar el pelo a los lectores, de mendigar clics que llevan a piezas absurdas que no son noticia. Basta ya. La búsqueda inteligente de clics hay que hacerla con periodismo de calidad, con piezas periodísticas que aporten, no con bazofias como esta. 

Sorbitos

De vacaciones galaicas. Me conecto con la realidad informativa a sorbitos vía Twitter o Feedly. Leo titulares y poco más. Cinco gigas de datos al mes no permiten excesos. ¿Tienes wifi? es mi original pregunta adolescente cada vez que asomo por un bar. Si veo La Voz de Galicia libre me doy el placer de cafetear leyendo papel, el mejor formato para informarse sin histerismos ni clickbaits engañosos. Saltar de la fiesta del pueblo en el que veraneas a las últimas andanzas de Trump y el norcoreano moviendo sólo una hoja. Eso es inmediatez analógica y comodidad informativa. Lo demás son cuentos.

Un par de semanas después de esta desconexión parcial –la profesión te “obliga” a no desconectar del todo– uno comprueba que la política española actual no tiene remedio. ¿De qué va Rivera? me pregunta un camarero que conoce dónde me gano el sueldo. Paso de todo, pongo cara de circunstancias y de vacaciones, reconociendo que cada vez entiendo menos el “centrismo” de ese chico y su política de Estado. Ja. Ese bar tiene wifi y aprovecho para ojear la encuesta del post anterior. Casi 500 votos –muchas gracias– con una victoria contundente y un sopapo monumental al partido que venía a regenerarlo y cambiarlo todo. Vuelvo a la redacción a mitad de julio y mucho me temo que encenderé el ordenador sin investidura y sin visos de que la política española se desbloquee de una vez.

Escribo esto en las notas del móvil, la dieta de datos manda, mientras el viento limpia de nubes las Rías Baixas. Temperatura agradable, una Estrella Galicia a medio camino y silencio. Qué bien habernos quedado este año en nuestra tierra en plena ola infernal de calor. Qué bien tener el blog y teneros a vosotros al otro lado. Desconecto de nuevo con la falsa esperanza de que nuestros políticos se pongan de acuerdo en algo y faciliten un gobierno estable que tanta falta hace. Sed buenos e ilusionaros con las pequeñas cosas; yo lo intento todos los días.