«Prensa española, manipuladora»

Los siguientes vídeos son un ejemplo más del fascismo macarra (*) que atemoriza a media Cataluña. Sucedió ayer poco después de que Torra encendiese la calle y horas antes de que el Parlament fuese asediado de noche por los radicales, esos que a pasos agigantados están destrozando el discursito buenrrollista de Puigdemont y asociados. «Prensa española, manipuladora». Juzquen ustedes quién manipula y quién se pasa por el forro todos los valores democráticos:

(*) De neonazis, como algunos les tachan, nada de nada. Nuestros fascistas macarras son esos que cuando se acercan los furgones policiales el 90% salen pitando y el otro 10% se quedan desafiando con el «que te pego, leche».

Ya veremos…

Al final tanto revuelo para nada. Forcadell renegando de la DUI ante el Supremo y prometiendo que va a ser buena y va a obedecer al profe español en todo lo que le diga. Al otro lado de la clase, los diputados de la Mesa del Parlament asintiendo lo que diga y pida el Supremo, no vaya a ser que se cabree y los encarcele de nuevo. Ya veremos… Tras las rejas, algunos exconsellers sugiriendo ahora que les saquen de allí porque también harán caso al Estado español y su Constitución y la madre que los parió. Ya veremos… En el exterior, en el centro de Europa, el fugado Puigdemont y sus vasallos permanecen incrédulos porque se les ha ido al carajo el plan A, el B y el C de la República Independiente de Cataluña.

Pues ya veremos… y sufriremos. Porque el 22-D, con el resultado de las urnas en la mano, todo puede resurgir e implosionar. Todo puede volver a estallar. Desde el secesionismo más ciego hasta el 155 más fiero. Y a partir de ahí cambiaremos el “ya veremos…” por el manido “oremos”.

Puigdemort

Escribo esto mientras Europa está desconcertada con la desbandada a Bruselas de medio exGovern destituido. Mientras Puigdemont y cinco exconsellers están en paradero desconocido. Mientras no sabemos si este individuo va a comparecer hoy o mañana para explicar si pedirá asilo político a Bélgica o no. Mientras nos informan de que escaparon en varios coches a Marsella y volaron desde allí a Bruselas. Mientras la CUP, Forcadell y la otra mitad del exGovern se sienten engañados por esta fuga ridícula y secreta propia de Mortadelo y Filemón. Mientras España asiste atónita al enésimo capítulo de este irresponsable y mentiroso president que ha engañado, una vez más, a los suyos. Mientras los funcionarios defensores de la “Independent Republic of Catalonia” no saben qué hacer porque no hay Govern, no hay país catalán y no hay nadie que les dé ordenes. Mientras la UE y Moncloa analizan una situación esperpéntica y alocada que ni se le hubiese ocurrido a los guionistas de «Airbag» o de la saga de «Torrente»…

Triste final de un procés que empezó torpe, siguió tramposo y ahora muere fulminado causando sonrojo a los propios independentistas. Me voy quedando sin calificativos para esta huida desesperada del cobarde Puigdemort, un cadáver político que sí o sí acabará entre rejas.

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Bruselas, Caracas y Puigdemort. No me quito las tres palabras de la cabeza…