La bala del 3%

Bala

Lo que comenzó siendo un pleno monográfico sobre los socavones del barrio barcelonés del Carmel, acabó en una refriega política de lamentables consecuencias. El presidente Pasqual Maragall lanzó el jueves un dardo envenenado contra CiU acusándole de llevarse un 3% de comisiones en la adjudicación de obras públicas. Toda una carga de profundidad. Alguien ha decidido encender el ventilador sin saber que la mierda puede salpicar a cualquiera. De entrada, la Fiscalía de Cataluña anunció que investigará si el anterior Gobierno pasó el cepillo a los constructores. Además, CiU presentará una querella por calumnias. Fuerte crisis política por lanzar lo que el conseller Nadal definió como un «rumor latente».

Los ciudadanos votan a los políticos para que solucionen los problemas, no para que se restrieguen sus errores y rencores cuando agarran un micrófono. Se esperaba del Gobierno de la Generalitat un compromiso firme para atajar la tragedia del Carmel. Pero nada de nada. En el Parlament sólo silbaron balas y volaron demasiados trapos sucios. La tragedia ha pasado a un segundo plano por culpa de hablar de la archiconocida mordida sin morderse la lengua.

«Sólo hay una regla para todos los políticos del mundo: no digas en el poder lo que decías en la oposición» (John Galsworthy).

Presidentes y abucheos

Pasqual Maragall insiste en comparar el derrumbe del Carmel con la tragedia del petrolero «Prestige» para pedir ayudas a la UE con el fin de rehabilitar el barrio barcelonés. El presidente de la Generalitat busca y compara, pero se equivoca de pleno. Y se repite en el error. Las causas y los efectos de ambos sucesos los hacen totalmente incomparables. El socavón del Carmel estuvo motivado por un cúmulo de negligencias en la construcción de un tramo del metro de Barcelona, que motivó la caída de varios edificios. El «Prestige» comenzó siendo un accidente de un petrolero en alta mar con serios daños en el casco en medio de un fuerte temporal. Una cadena de errores humanos y políticos convirtió el suceso en la mayor catástrofe ecológica de Europa, después de Chernobil.

Mientras en Barcelona unos 130 vecinos perdieron su casa (y más de 1.000 fueron desalojados), en Galicia la marea negra de 60.000 toneladas de fuel asoló el 80% de la costa gallega, afectó directamente a 376 playas y durante meses 20.000 personas perdieron su única fuente de ingresos: la pesca y el marisqueo. Sólo hay una pequeña similitud entre ambos sucesos. La falta de valentía de ciertos políticos. Maragall, como presidente de la Generalitat, tardó 10 días en pisar el Carmel. Aznar, como presidente del Gobierno, tardó 31 días en aparecer por Galicia. Y los dos fueron recibidos entre fuertes abucheos…

Aprender a callar

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El líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Josep Lluís Carod-Rovira, dice que es «horroroso» que en la Constitución Europea el Gobierno catalán sea descrito como una «entidad subestatal» sin capacidad de defender sus intereses en la UE. En opinión del nacionalista eso convierte a Cataluña «en un país subordinado o de segundo orden». ¿País subordinado? Como se enreda el lenguaje para evitar decir comunidad catalana o región catalana. Términos impronunciables para un independentista que pidió el boicot a la candidatura olímpica Madrid 2012 por el rechazo del FIRS a la admisión de la Federación catalana de hockey al margen de la española. Expresiones inexistentes para un político que se reunió en secreto con la dirección de ETA siendo conseller en cap, deslealtad que provocó su salida fulminante del Govern. En fin… Ya lo dijo Ernest Hemingway: «Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar».