El suicidio asistido de la Cataluña oficial

Arranca el suicidio asistido de la Cataluña oficial. Será a cámara rápida, como gusta hacer las cosas a los que no se paran a pensarlas un poquito. El Parlamento catalán celebrará hoy la votación de la moción independentista para comenzar esa absurda “desconexión” de España. Será de forma unilateral, desoyendo lo que dijeron las urnas catalanas y saltándose a la torera todas las advertencias políticas, legislativas y judiciales, tanto de España como de la Unión Europea. La Cataluña sorda no ha escuchado ni un minuto a la otra Cataluña, la que tarde pió, y se lanza al vacío del independentismo como si fuese la gran panacea rompiendo con toda legalidad nacional e internacional.

Onbliguismo paranoide

Será un suicidio asistido por una parte de los partidos e instituciones catalanas, con la Generalitat al frente, que han formado una piña antitodo bajo ese falso lema del “España nos roba” que tan bien le ha funcionado al farsante de Artur Mas, ese político con sonrisa profidén y ombliguismo paranoide. En los próximos días asistiremos a una escalada de tensión entre Barcelona y Madrid que posiblemente degenere en manifestaciones violentas en la Ciudad Condal cuando Moncloa ponga en marcha su advertida maquinaria antisecesionista. Ojo a esto.

Lavado de cerebro colectivo

Lo realmente preocupante es que estamos ante el principio de un complejo problema alimentado por un lavado de cerebro colectivo que ha contaminado a varias generaciones que sólo ven problemas puertas afuera. La misma Cataluña que ha callado ante el escandalazo del 3%, que ignora los problemas cotidianos que ha generado el desgobierno de Mas, que mira para otro lado ante el robo a manos llenas del clan Pujol. Esa misma Cataluña promete y sueña con un paraíso desconectado de España y de Europa sin dejar de chupar todas las tetas de España y Europa.

No lo conseguirán y lo saben. Pero su arrogancia y su halo de solemnidad y superioridad les impide reconocerlo. En unos días dejarán de tener la sartén por el mango, les apagarán todos los fogones y, a pesar de intentar ser mártires de su causa secesionista, se pondrá fin a ese cocinar a las bravas una república catalana independiente que rechazó en las urnas la mayoría.

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La Voz de Galicia :: El Parlament aprueba la moción independentista con los votos de Junts pel Sí y CUP

La Voz de Galicia :: El Gobierno aprueba el recurso contra la declaración secesionista catalana

La Voz de Galicia :: El Constitucional suspende por unanimidad la resolución independentista

Entre traiciones a la tribu y delirios

Andreu Dalmau (Efe)

En estos días en los que unos luchan por su terruño, otros por la foto, otros por su poltrona y los menos por no agitar a las masas, me acuerdo de una entrevista que le hice hace 7 años a Albert Boadella en La Voz de Galicia. En ella nos hablaba de antiespañolismo, traiciones a la tribu, delirios, amenazas y muerte civil… No ha caducado ni una sola palabra. Copio y pego:

Albert Boadella (Barcelona, 1943) dice que se va «artísticamente» de Cataluña porque no aguanta más. El director de la compañía Els Joglars y Premio Espasa de Ensayo 2007 por su libro Adiós Cataluña. Crónica de amor y de guerra armó un revuelo cuando en su último acto público convocó a la prensa en un barco frente a Barcelona para decir adiós a su tierra natal.

-¿Por qué ese autoexilio?
-Porque Cataluña ha tomado en las dos últimas décadas una deriva que me resulta poco estimulante. Se ha instalado un antiespañolismo muy profundo. La palabra españolista se ha convertido en un auténtico insulto. Creo que ese territorio está empequeñecido porque hay unas miras muy limitadas, muy endogámicas. La poca gente que le hemos hecho frente a esos delirios nacionalistas hemos sido acusados de traición a la tribu. Por lo tanto degradados, insultados y, en cierta medida, colocados en un espacio de muerte civil.

-¿Algunos creen que sus últimas intervenciones son «payasadas» propias de Els Joglars?
-Creo que mi trabajo es el de un artista. Guste o no guste.

-Según usted, la idea de integrar los países catalanes es un auténtico delirio.
-Sí. Es un delirio tan absurdo como si en estos momentos dijéramos que vamos a hacer una unión, yo qué sé, con los griegos porque se parece nuestra cultura. El hecho de tener una misma lengua no significa en absoluto que tengamos que cerrar un país forzosamente.

-¿Realmente ha recibido amenazas de muerte?
-Como tantas personas públicas he recibido amenazas y presiones. Desgraciadamente hay enfermos de los nervios que construyen amenazas para amargarle la vida a uno.

-Circula por Internet un vídeo en el que ridiculiza a los medios de comunicación usándolos como papel higiénico…
-Ojo, solo los catalanes. Concretamente me refiero a dos periódicos que son la punta de lanza del catalanismo. Creo que los medios de comunicación han tenido un enorme protagonismo en la deriva nacionalista de Cataluña porque han instigado estos sentimentalismos tribales que ahora nos invaden.

-¿Cree que Galicia y otras regiones menos favorecidas sufren las consecuencias de los favoritismos hacia Cataluña?
-Más que favoritismo se trata de coacción electoral. Los ciudadanos son los que tienen los derechos, no los territorios. Tiene que haber un equilibrio y tratar de conseguir que las zonas más desfavorecidas, como Galicia, se vayan igualando a las zonas más ricas.

-¿El nacionalismo en Cataluña ha alcanzado su techo electoral o todo lo contrario?
-No, no, de techo electoral nada. La cosa irá a más y con una tendencia a la radicalización. El problema es que ante esto en Cataluña no hay reacción, sólo silencio.

 

La bala del 3%

Lo que comenzó siendo un pleno monográfico sobre los socavones del barrio barcelonés del Carmel, acabó en una refriega política de lamentables consecuencias. El presidente Pasqual Maragall lanzó el jueves un dardo envenenado contra CiU acusándole de llevarse un 3% de comisiones en la adjudicación de obras públicas. Toda una carga de profundidad. Alguien ha decidido encender el ventilador sin saber que la mierda puede salpicar a cualquiera. De entrada, la Fiscalía de Cataluña anunció que investigará si el anterior Gobierno pasó el cepillo a los constructores. Además, CiU presentará una querella por calumnias. Fuerte crisis política por lanzar lo que el conseller Nadal definió como un «rumor latente».

Los ciudadanos votan a los políticos para que solucionen los problemas, no para que se restrieguen sus errores y rencores cuando agarran un micrófono. Se esperaba del Gobierno de la Generalitat un compromiso firme para atajar la tragedia del Carmel. Pero nada de nada. En el Parlament sólo silbaron balas y volaron demasiados trapos sucios. La tragedia ha pasado a un segundo plano por culpa de hablar de la archiconocida mordida sin morderse la lengua.

«Sólo hay una regla para todos los políticos del mundo: no digas en el poder lo que decías en la oposición» (John Galsworthy).