Irrepetible e inolvidable Freddie Mercury

Hacía años que no veía una sala de cine casi llena. Años. Sucedió esta tarde-noche en el Centro Comercial Los Rosales de A Coruña. El motivo, Bohemian Rhapsody, que ya es oficialmente el filme biográfico musical más taquillero de la historia del cine. La película, muy recomendable, logró recaudar más de 667 millones de dólares en las taquillas de todo el mundo en el 2018. Narra la compleja e intensa vida del británico Freddie Mercury, vocalista de Queen. Sus comienzos, sus tensiones familiares, su genialidad musical, su ascenso meteórico, su alocada vida, su homosexualidad, sus arrogancias y excesos, su estrafalaria y teatral puesta en escena, su soledad interior, sus miedos, su desgarro existencial al descubrir que tenía sida… Todo en una actuación estelar de Rami Malek, que puede cosechar muchos premios de los grandes por esta cinta y que ya ha sido nominado a los Globos de Oro 2019.

Atrapó a medio mundo desde Wembley

Al principio la banda Queen no quiso saber nada de esta película, que ha sido trabajada durante unos 10 años. Pero pronto sucumbió a colaborar ya que si no se involucraban no serían capaces de proteger el inmenso legado del mito Freddie Mercury. La película ayuda a entender todos los hechos convulsos que sucedieron antes del concierto del 12 de julio de 1986 en el estadio de Wembley durante el Live Aid, un macroevento benéfico mundial sin precedentes, televisado a 1.500 millones de personas y con otro recital simultáneo desde el John F. Kennedy Stadium de Filadelfia (Estados Unidos). Desde Londres, Mercury atrapó a medio mundo con esta actuación irrepetible, inolvidable y llena de fuerza colectiva:

Freddie Mercury (nacido en Tanzania como Farrokh Bulsara y de origen parsi e indio) murió de una bronconeumonía complicada por el sida el 24 de noviembre de 1991, sólo un día después de comunicar oficialmente que padecía esta terrible enfermedad. Tenía 45 años.

Millones de personas le seguimos echando de menos.

El grito de «Los archivos del Pentágono»


Acabo de verla. Magistrales Meryl Streep, Tom Hanks y Steven Spielberg. No voy a detenerme en analizar la película, que posiblemente no coseche el cúmulo de premios a los que aspiraba. O sí. Da igual. En lo que me detengo es en su mensaje, en su grito, tanto a editores y periodistas como a lectores. A los que nos dedicamos a esto de informar nos recuerda que nuestro oficio es contar la verdad aunque duela o incomode al poder, insistiendo en que la esencia de nuestra profesión es ser contrapoder. A los lectores les grita que el periodismo riguroso y libre es la esencia de la democracia y que hay que apoyarlo siempre. Caigan rayos o truenos, la prensa se debe a los gobernados no a los gobernantes.

Carcajadas del poder

Ese es el grito de «Los archivos del Pentágono». Que si la prensa se vende los vendidos finalmente son los lectores. Que si los lectores dan la espalda a la prensa se abandonan a ellos mismos entre muchas carcajadas del poder. Basada en hechos reales, esta película relata un escándalo que afectó a cuatro presidentes de EE.UU. y que empujó a la primera editora de un diario norteamericano, Katharine Graham (Streep), y a su director, Ben Bradlee (Hanks), a participar en una batalla sin precedentes entre periodistas y Gobierno. The New York TimesThe Washington Post sacaron de sus casillas a la Casa Blanca al publicar unos papeles secretos en los que salían a la luz infinidad de mentiras durante 30 años sobre la Guerra de Vietnam.

Periodismo libre y valiente

Una gozada haber visto esta película imprescindible y un placer llegar a casa y poder escribir con silenciosa nocturnidad estas líneas. Mientras en Europa la moda es atacar y defenestrar a la prensa, en EE.UU. está resurgiendo el periodismo libre gracias a las bravuconadas de Donald Trump y asociados. La gente se vuelve a dar cuenta de que el buen periodismo les ayuda a poner contra las cuerdas al poder establecido y a la mismísima Casa Blanca. Por eso se han disparado las ventas de diarios y las suscripciones digitales. Aleluya. Ese es el el grito de «Los archivos del Pentágono». Informen bien y paguen por buena información. Hagamos los periodistas nuestro trabajo con dignidad y apoyen los lectores el periodismo valiente. Nos jugamos todos mucho más de lo que pensamos.

Que nadie apague la luz

Actualmente The Washington Post tiene esta advertencia como alfombra de su cabecera: «La democracia muere en la oscuridad». Pues eso. No dejemos que nadie, absolutamente nadie, apague la luz de todos.

Spotlight


Anoche me tambaleó tanto Spotlight que no me la saco de la cabeza. Una película incómoda basada en hechos reales que invita a reflexionar a fondo sobre esta imprevisible profesión de contar cosas. Un canto al Periodismo con mayúsculas sobre una escalofriante y repugnante historia que muchos quisieron tapar y unos pocos tuvieron el coraje de contar. De eso se trata el periodismo: descubrir y relatar lo que otros quieren ocultar. Me quedo con el misil de corto alcance en forma de pregunta del director del equipo de investigación Spotlight del diario The Boston Globe: «¿Por qué llegamos tan tarde?»… Es un grito de advertencia hacia esta profesión, tan prostituida y adormecida, que deja pasar temas delante de sus narices por miedo a contarlos a fondo. Una película muy recomendable para todos los que valoran la función social del periodismo y casi obligatoria para los que trabajan, pinchan y cortan en una redacción.

Actualización | 29 de febrero

La Voz de Galicia :: «Spotlight» le arrebata el Oscar a «El renacido»