El error mortal de entre todos los errores

Escribo esto desde mi nuevo hogar y comparto esta oportuna columna de Paco Sánchez publicada hoy. Es extensiva a todos y todas:

Errores

Lincapacidad para reconocer los errores, para darnos cuenta de que los hemos cometido o para admitirlos como tales, produce mucho más daño que los propios errores, porque nos condena a insistir en ellos. Chesterton lo aplicaba a la vida política y a los políticos, a quienes decía que «es humano cometer errores; el único error mortal de entre todos los errores es el de negar que nos hemos equivocado». Les sugiero que intenten hacer memoria de la última vez en que alguien admitió un error. Probablemente recordarán algún caso, no muchos, de uno o una que supo aceptar un fracaso palmario, obvio. Pero un error…

Hay una respuesta que sigue compareciendo a menudo en cualquier entrevista periodística a cualquier personaje del momento: «No me arrepiento de nada», dicen. Si lo humano es cometer errores, no arrepentirse de nada -además de poco sabio y realista- tiene mucho de inhumano. Pero es… [+] La Voz de Galicia

Cansados de WhatsApp, Facebook, Instagram, Twitter…

Se nota, se siente, un hartazgo muy creciente. Percibo en mi entorno un notable cansancio hacia WhatsApp, Facebook, Instagram, Twitter… Incluso hacia todo lo que rodea al móvil. Quién no habrá tenido, o tiene, ganas de salirse ya de grupos de WhatsApp que son cementerios digitales, espacios en los que hay que estar (eso creemos) porque están amigos, presuntos amigos, amigos de los presuntos amigos y conocidos a los que saludamos de vista en la vida real. Grupos en los que participan los pocos de siempre y el resto permanece callado, como si no fuese con ellos nada de lo que se comenta o propone.

Quién no habrá tenido la tentación de mandar todo al carajo y empezar de cero en esto de asistir a la retransmisión digital de todo lo que hacemos, pensamos, amamos o detestamos. Sucede lo mismo en Facebook, en Instagram, en Twitter… De la explosión inicial de los me gustas y/o retuits a casi todo, estamos pasando al bando de la indiferencia, a pasar de largo ante semejante caudal de guasaps, posts, fotos o tuits.

Creo que este hartazgo colectivo es bueno y denota que estamos madurando digitalmente. No podemos estar a todo a todas horas. Bien que al principio la ilusión de lo nuevo nos lleve a exprimir la herramienta digital que acabamos de conocer, pero, años después, seguir con ese alocado ritmo de actualización/atención no lo soporta ningún cerebro.

Desde siempre he defendido que hay que seguir a poca gente y que hay que apostar por quienes te aporten buenos contenidos, buenas risas y puntos vista diferentes. También creo que para formarse una opinión mínimamente objetiva hay que seguir a medios de comunicación con líneas editoriales opuestas. Las cosas podremos entenderlas mejor si las vemos con diferentes perspectivas, distancias y ángulos. No todo es blanco o negro y la vida está llena de colores y matices.

Si has llegado a este párrafo y sufres hartazgo digital imparable, si estás hasta las narices de tanto todólogo y postureo, bienvenido al club. Ya somos un pelotón los que optamos por ser más selectivos, por elegir con inteligencia dónde hay que estar y de dónde hay que escapar. Recuerda que tu ecosistema digital lo fabricas tú. Y si te satura o aburre, límpialo. Cuanto antes.

En la prehistoria de Internet

Dieta informativa

Moby – Slipping away