Busquen otra disculpa para mantener el poderío de Apple y Silicon Valley

Las últimas amenazas del secretario de EE.UU. a Europa reconfirman que todo el culebrón alrededor de Huawei obedece más a una guerra comercial que a un miedo fundado al «ciberespionaje» que presuntamente practica. Mike Pompeo advirtió hoy a la UE de que Estados Unidos cambiará su «conducta» con respecto a la información que comparte con sus socios europeos si no toman medidas contra el gigante tecnológico chino Huawei. La última gota de esta guerra digital global es que la UE no ha vetado a la compañía china, que ofrece un producto muy competitivo para el desarrollo de la tecnología 5G, y eso pone de los nervios a Washington. Pompeo insiste en que la «tecnología del futuro» necesita «valores occidentales» y que el principal objetivo es impedir que la información estadounidense acabe «en manos del Partido Comunista Chino». Pues muy bien.

Cualquiera que surfee un poco en la Red se habrá dado cuenta de que en estos momentos toda la información internetera que manejamos desde Occidente está en manos de multinacionales estadounidenses como Google, Facebook, Amazon o Twitter. Y también se habrá dado cuenta de que nuestros datos son el petróleo del siglo XXI y que hay más que palabras por apropiárselos y comerciar con ellos para inyectarnos en el cerebro contenidos y publicidades a la carta. Lo del «ciberespionaje» de Huawei es comparable al que puede hacer cualquier multinacional de telecomunicaciones estadounidense o europea, así que búsquense otra disculpa para mantener el poderío de Apple y Sillicon Valley. Y, de paso, aparquen la idea de salpicar también a Xiaomi.

Los siguientes datos resumen muy bien lo que pasa. La china Huawei adelanta a Apple y va directa a por Samsung para liderar la venta mundial de teléfonos inteligentes:

Lo malo de todo esto es que estamos completamente en manos estadounidenses en lo que afecta a la Red de redes y podrán seguir haciendo lo que les dé la gana con nuestros datos, opiniones, gustos y carteras. La aldea global elevada al cuadrado en la que ha entrado un actor muy potente e incómodo, con los ojos achinados y los bolsillos llenos de ideas y dólares. El mismo actor chino que ha fabricado con mano de obra muy barata el móvil con el que estás leyendo esto.

Que no cunda el entusiasmo

Los datos del paro de diciembre siempre recogen esos tropecientos contratos navideños por 20-30 días para hacer frente al consumismo de estas fechas. Por eso hoy leemos que el paro ha bajado en 59.094 personas en diciembre. Cierto que es la mayor caída en ese mes, tanto como que las colas del paro aumentaron en 426.000 personas en el 2012 y que seguimos rozando los cinco millones de desempleados registrados. Si toda esta euforia de datos laborales que escupen hoy las estadísticas la vivimos a principios de marzo, pues aplauso generalizado porque sería un brote verde real. Así que esperemos un par de meses, que todo es relativo, estacional y circunstancial.

Con-su-mismo coche, piso, abrigo, teléfono…

Aunque la Navidad dispara el consumismo, la realidad es que ahora tendemos al con-su-mismo coche, piso, abrigo, teléfono… Por carencias y por pánico colectivo a tenerlas. Por eso me da que las cifras de hoy son simples fuegos artificiales. De esos que hacen chispitas en los ojos y notas de prensa de los gobernantes.

Sinrazones del libre mercado

= El precio del petróleo sube un 2,16% tras las elecciones iraquíes. Siempre se nos dijo que la estabilidad política en ese país tranquilizaría el mercado petrolífero. Pues no. Malo para el bolsillo.
= En España el sector del automóvil sigue batiendo récords de matriculaciones. Aunque aumenta mucho la demanda, no se disparan los precios. Bueno para el bolsillo.
= La vivienda desacelera en España por fin su escalada alcista, pero sube el euríbor, encareciendo las hipotecas. Si hay fuerte demanda los precios se ponen por las nubes. Al contrario que los coches. Malo para el bolsillo.
= El Indice de Precios al Consumo (IPC) en España ha subido un 3,2% en el 2004. El IPC real (vivienda incluida) ni se sabe. Muchas pequeñas empresas no ajustan sus salarios al IPC desde hace años. Malo para el bolsillo.
= Los españoles tienen uno de los salarios mínimos más bajos de Europa. Mientras un luxemburgués cobra como mínimo 1.403 euros mensuales, un español recibe 537 euros. Malo para el bolsillo.
= Un Renault Megane 1.6 cuesta en Luxemburgo 15.777 euros. En España 16.465 euros. Es decir, el país con salarios más bajos paga 688 euros más por idéntico vehículo….

… Este libre mercado nos toma muchas veces el pelo.