José María García sigue disparando contra todo lo que se mueve

El misterioso algoritmo de Google, concretamente el aplicado en YouTube, me llevó anoche a esta interesante entrevista al mítico periodista José María García «Butanito» que emitió hace tiempo TV3. En ella García vuelve a disparar contra todo lo que se mueve afirmando que España, como país, «está en Tercera División». Con su estilo y agresividad inconfundibles –gracias a ello ha cosechado infinidad de seguidores y detractores– en esta entrevista hace un repaso a la «nefasta realidad» mediática, política, judicial, económica y deportiva dejando a muchos títeres sin cabeza y reafirmándose en la cantidad de «abrazafarolas» y «lametraserillos» que siguen pululando por tantos despachos.

El que nos informó/entretuvo con nocturnidad y alevosía y fue posiblemente el periodista mejor pagado de Europa –en su último contrato anual figuraban 2.000 millones de las antiguas pesetas para él solito– lleva casi 20 años fuera de las ondas, con lo cual es un perfecto desconocido para las nuevas generaciones. Se rumorea mucho sobre su regreso, pero él lo niega que vuelva a ponerse delante de un micrófono.


YouTube está plagado de entrevistas y conferencias de «Supergarcía» en los últimos años, en las que, sin despojarse de la arrogancia y superioridad que le caracterizan, repite las mismas ideas bajo ese halo, propio de la jubilación, de que «cualquier tiempo pasado fue mejor».

Ríanse o cabréense, que Jose María García no vino para callarse.

Carta para Nadal escrita con las pupilas

Carlos Matallanas es periodista, padece ELA y ha escrito este artículo con las pupilas 

Fotos: Benoit (Reuters) y Victoriano Izquierdo


Hola, Rafael, no voy a ser muy original. Es imposible serlo cuando existe tal consenso. Además, hace diez años que me quedé sin palabras ocurrentes, cuando escribía en «El Confidencial» crónicas y análisis de sus victorias y contratiempos. Me tiré el siguiente lustro repitiéndome groseramente. Sé que a mis compañeros periodistas les afecta el mismo mal. Nos ha dejado a todos literalmente sin palabras.

Carlos Matallanas en iRedes 2015

Por eso no voy a gastar renglones para describir lo que todos sabemos. Me gustaría aprovechar esta privilegiada ventana que tengo para hablarle de cómo le veo desde mi situación. Yo he sufrido una terrible derrota, una enfermedad salvaje truncó mi proyecto vital cuando me encontraba en el mejor momento. Según todas las estadísticas de supervivencia media, ya no debería estar aquí. Desde 2016, veo sus partidos postrado en la cama, sin poder moverme. Yo soy un hombre de fútbol, es de las pocas cosas de las que me atrevo a hablar con firmeza y propiedad. Pero por suerte, mis ojos de futbolista me permiten disfrutar de otros deportes sintiendo cercanos sus complejidades y desafíos.

Desde mi modesta afición al tenis de élite, su carrera la he vivido con el gozo y la pasión que comparto con millones de personas en todo el mundo. No soy de idolatrar, ni siquiera a aquellos que me transmiten alegrías y sensaciones inolvidables, pero con usted la admiración es estratosférica. Me he preguntado muchas veces qué es lo que más me engancha de su trayectoria. No es el éxito, eso lo tengo claro, es ruin querer a alguien sólo porque le va bien en la vida. La superación de la adversidad física es lo más épico de sus andanzas, sin duda, pero creo que aún valoro más otras virtudes. En lo estrictamente deportivo me fascina la capacidad de concentración y la templanza en los momentos cruciales, y por supuesto su facilidad para ser más tenaz que todas las estrategias de sus oponentes, lo que a menudo los lleva a la desesperación más absoluta. Asisto a sus derrotas desde el convencimiento de que la frustración por los errores cometidos pesa mucho menos cuando se ha vaciado para jugar al límite de sus posibilidades y conocimientos. Siempre tengo la sensación de que así ha jugado. Todas estas capacidades y otras muchas, como las mejoras en su juego que constantemente incorpora gracias al entrenamiento diario, son grandiosas. Pero, por encima de todo, es… [+] Diario As

Nick Phoenix – Heart of courage

Ejemplo Iniesta

Se nos va Iniesta. No hace falta ser futbolero para admirarlo y apreciarlo. Por su humildad. Por su discreción. Por no ir de nada con todo lo que es. Por no levantar la voz ni la cabeza. Por sus silencios. Por no mirar por encima del hombro. Por saber estar y aleccionar. Por ser un ejemplo de elegancia y deportividad. Por ser referencia deportiva para los más mayores y los más pequeños. Por chupar banquillo y morderse la lengua. Por luchar sin pestañear, sin alardear. Por su enorme bondad. Por todo eso y mucho más es querido en medio mundo. No le han dado Balón de Oro, pero no le importa. Como ha recordado hoy, su mejor balón de oro es el respeto de todas las aficiones, no sólo la del Barça. Eso no tiene precio. Respetar y ser respetado. E irse cuando hay que irse.

Todo lo contrario a los/las trepas y caraduras que han ensuciado tantos telediarios en los últimos años. Ejemplo Iniesta. Gracias por todo.

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Foto: Albert Gea (Reuters)