José María García sigue disparando contra todo lo que se mueve

El misterioso algoritmo de Google, concretamente el aplicado en YouTube, me llevó anoche a esta interesante entrevista al mítico periodista José María García «Butanito» que emitió hace tiempo TV3. En ella García vuelve a disparar contra todo lo que se mueve afirmando que España, como país, «está en Tercera División». Con su estilo y agresividad inconfundibles –gracias a ello ha cosechado infinidad de seguidores y detractores– en esta entrevista hace un repaso a la «nefasta realidad» mediática, política, judicial, económica y deportiva dejando a muchos títeres sin cabeza y reafirmándose en la cantidad de «abrazafarolas» y «lametraserillos» que siguen pululando por tantos despachos.

El que nos informó/entretuvo con nocturnidad y alevosía y fue posiblemente el periodista mejor pagado de Europa –en su último contrato anual figuraban 2.000 millones de las antiguas pesetas para él solito– lleva casi 20 años fuera de las ondas, con lo cual es un perfecto desconocido para las nuevas generaciones. Se rumorea mucho sobre su regreso, pero él lo niega que vuelva a ponerse delante de un micrófono.


YouTube está plagado de entrevistas y conferencias de «Supergarcía» en los últimos años, en las que, sin despojarse de la arrogancia y superioridad que le caracterizan, repite las mismas ideas bajo ese halo, propio de la jubilación, de que «cualquier tiempo pasado fue mejor».

Ríanse o cabréense, que Jose María García no vino para callarse.

Entrevista a Javier Errea: «El periodismo está muy por encima de tanto gurú, tanta moda… y de los propios periodistas»

Javier Errea

El periodista y consultor Javier Errea presenta el 17 de diciembre su primer libro El diario o la vida en el que anuncia una «defensa a tiros de los periódicos y el periodismo». Su estreno editorial es una selección con las mejores entradas de los cinco años del blog Erreadas, reunidas en 300 páginas. Otra bitácora convertida en libro. Presidente del Capítulo Español de la Society for News Design (SND) y autor del diseño y rediseño de numerosas publicaciones europeas y americanas, por los que ha recibido gran cantidad de premios, habla claro en esta entrevista en La Huella Digital sobre el presente y el futuro del periodismo, una «función social imprescindible».

– Tu primer libro viene a confirmar que, no sólo no han muerto los blogs, sino que el periodismo está más vivo que nunca…
– No sabía que los blogs se habían muerto, o que se decía que habían muerto. ¿Sabes? Me hace gracia tanto pronóstico, sobre todo tanto pronóstico catastrofista. Que si los diarios impresos desaparecerán en 2020 o 2030 o lo que sea, que si los blogs ya no se llevan, que si el periodismo… Hay una necesidad frenética de estar a la última. De demostrar que estamos a la última, enterados. Y si no estás a la última estás muerto. No, ante este tipo de planteamientos me planto. El libro, modestamente, invita a muchos a plantarse de la misma forma. ¿Cómo va a estar muerto el periodismo? ¿A quién se le ha ocurrido semejante bobada? El periodismo está muy por encima de tanto gurú, tanta moda… y de los propios periodistas. Es una función social imprescindible que, de una u otra manera, no se va a dejar de practicar nunca.

– Se divaga mucho sobre el modelo de negocio de los diarios y apenas se debate sobre el modelo de contenidos. ¿Por qué?
– Porque lo difícil son los contenidos. Uno contrata consultores que te dicen cómo debe ser una sala de redacción. O que te rediseñan el periódico, impreso o digital. O que incluso proponen una estructura de secciones más o menos original. Pero los consultores rara vez se meten a trabajar en los contenidos porque los contenidos no responden a una receta ni a una fórmula mágica. Los contenidos, la manera de contar las historias, no es algo que pueda resolver un consultor en visita de médicos. Además, a los propietarios de los medios no les interesa el modelo de contenidos sino monetizar, como se dice ahora, lo que sea y a toda prisa. Hablar de contenidos es para ellos como hablar del sexo de los ángeles. Lo mismo que hablar de calidad. Sienten que es algo etéreo, inasible. Estúpido incluso de puro romántico. Y no se dan cuenta de que precisamente en los contenidos está la única oportunidad de rentabilidad y supervivencia a medio y largo plazo. Es cuestión de convicción: ¿te gusta o no te gusta este oficio? Si no te gusta, si no sientes pasión por él, vete a otra parte. Sobran mercadólogos y contadores (de euros), faltan contadores de historias.

– ¿Cuál es el principal defecto del periodismo actual?
– Creo que ya lo he adelantado en mi respuesta anterior. El principal defecto del periodismo actual es la falta de convicción, que es lo mismo que decir la falta de vocación. Corre por los pasillos de las redacciones una especie de frialdad que estremece. Los periodistas han dejado de ser el corazón de las empresas periodísticas; en el corazón de estas empresas, de los diarios, están ahora administradores, mercadólogos, ingenieros informáticos… Gente que no siente este oficio, a la que no le interesa un comino. Personas dispuestas a renunciar a lo más sagrado con tal de sacar un rendimiento inmediato. Nos falta radicalidad. El periodismo es radical o no es periodismo. También añadiría otro déficit, si me lo permites: la esquizofrenia. Se quiere llegar a todo y a más con los mismos o con menos recursos. Se quiere estar en misa y repicando. Se quiere dar la noticia el primero, dar la alerta en redes, escribir un adelanto para la web y, además, aportar valor añadido al día siguiente en la edición impresa. Así sólo salen engendros. La calidad es imposible con el modelo periodístico que se impone, o que nos quieren imponer.

– ¿Y la principal virtud?
– No lo sé. Lo digo con tristeza. Hay quien dice que las generaciones actuales están mucho mejor formadas que las anteriores. Yo lo dudo. Puede que técnicamente lo estén, pero es que el secreto de las cosas, el de la vida, casi nunca está en lo técnico. Es una mirada pesimista sobre el periodismo, lo reconozco, que además contradice mi proverbial optimismo. Porque siempre me he negado a aceptar los pronósticos, y no precisamente desde una mirada romántica ni ingenua.

– Ante los retos que vive la prensa actual ¿qué les aconsejarías a los grandes directivos de la prensa española?
– Que se olviden de la máquina de hacer billetes. Que se den cuenta de que este oficio nunca estuvo entre lo más rentables, salvo quizá durante la última época antes de la crisis. Que no van a volver a ganar nunca ese dineral. Que este oficio va de otra cosa. Y, desde luego, que se olviden de los aires de grandeza que los ha llevado, en muchos casos, a la ruina. Que vuelvan a buscar en el corazón verdadero del oficio y que confíen en los profesionales honestos y auténticos. Que sepan que por ahí hay espacio, oportunidades, tal vez las únicas. Que no hagan tanto caso a lo que se dice en los congresos de la WAN, que se olviden de varitas mágicas. Que no estén todo el día mirando a derecha e izquierda a ver qué hacen los demás. ¡Ah! Y que de una vez caigan en la cuenta de que Facebook y Google son el enemigo mortal, jamás un aliado. Siento vergüenza cuando veo a los directivos de grandes grupos echarse en brazos de estos gigantes tecnológicos y además ‘vender’ la idea de que los controlan.

– ¿Y a las plantillas de esos medios?
– Son colegas, me da cierto pudor… Preguntarse si de verdad es esto lo que quieren hacer, lo que les gusta. Y formarse, no acomodarse. Buscar la calle y a la gente siempre. Enamorarse de cada historia. Levantarse de la mesa. Salir al encuentro. Escuchar. Tener curiosidad. Luchar contra el escepticismo. Escribir como los ángeles. ¡Qué sé yo!

– En tu libro abogas por «una defensa a tiros de los periódicos y el periodismo». ¿Crees que esta sociedad hiperconectada realmente valora el buen periodismo?
– Estoy convencido. Esta sociedad está hiperconectada relativamente. Hiperconectada… ¿a qué? No, desde luego, a las historias que merecen la pena. Hiperconectada, pero a millones de tonterías que uno encuentra en YouTube y que comparte con los demás por WhatsApp o Facebook. Estamos hablando de periodismo, no de entretenimiento. No podemos pretender competir con YouTube y Facebook porque perderemos siempre, si lo único que nos interesa es el volumen de audiencia. El entretenimiento es otra cosa. Lo que es necesario, y estoy convencido de que esto se va a valorar cada vez más, es desenchufarse para adquirir cierto silencio y perspectiva. Desenchufarse, sí. Que no quiere decir aislarse ni retirarse al desierto y perderse del mundo. El periodismo sirve para entender y entenderse. Esto es así, no es una opinión. Es preciso desenmascarar a tanto charlatán y desmontar tanto mito tecnológico. Valerse de la tecnología, sí, pero para entender y entendernos. Ser imprescindibles sin complejos.

– Por último, ante tanta saturación de noticias, ¿qué dieta informativa aconsejas?
– Lo acabo de decir: desenchufarse. No estar obsesionados con ser los primeros en dar algo o en demostrar a los demás que hemos dado algo. Esta pasarela de vanidades en la que nos hemos montado es realmente bochornosa. Siento vergüenza ajena ante tanta falta de pudor. Estar enterado, estar informado, no significa estar enchufado 24 horas, siete días. Yo me considero una persona bien informada, pero procuro administrar mis tiempos. He renunciado a todo tipo de alertas en el móvil. No estoy en Twitter ni en Facebook: ¡es que no me hacen falta para nada! Hay quien me acusa de dinosaurio digital. No puedo sino sonreírme. ¡Que piensen lo que quieran!

Entrevista a Yoani Sánchez: «Me falta cinismo para dedicarme a la política; lo mío es el periodismo»

Foto: Carmina Escrigas

Entrevista publicada ayer en La Voz de Galicia. Esta es nuestra conversación completa en la mágica Isla de San Simón

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En plena gira mundial de 80 días por 16 países, la periodista y bloguera cubana Yoani Sánchez ha pasado el fin de semana en la isla de San Simón, en el corazón de la ría de Vigo, donde participó en la tercera edición del evento NEThinking. Azote constante del castrismo, Yoani se ha venido a Galicia a descansar y a reflexionar sobre la Red, los nuevos medios, las redes sociales y los espacios de libertad que tanto añora.

– ¿Qué sientes al volver a estar «aislada» en una isla tras tu salida de Cuba?
– Me acuerdo mucho de un poeta cubano, Virgilio Piñera, que dice: «la maldita circunstancia del agua por todas partes». Y en este caso la circunstancia del agua por todas partes es favorable. En Cuba a la cuestión de ser una isla se suma la desconexión, la falta de información, el control político… Allí me siento doblemente aislada, mientras que aquí siento que es una isla conectada, una isla donde estoy voluntariamente.

– ¿Qué destacarías de tu gira mundial? ¿Con qué vivencias te quedas?
– Me quedo con la Cuba que he encontrado fuera de Cuba. Me encontré con un joven en Nueva York con acento cubano. Era de New Jersey, de una tercera generación de cubanos y nacido en el exilio. Eso me parece impresionante, porque es todo lo contrario de lo me habían contado en la propaganda oficial.

– Has soportado críticas e insultos en numerosos actos durante las últimas semanas. En tuits tuyos consideras esos rechazos como un brindis a la pluralidad…
– Exactamente. Yo quiero eso también para mi país. Sueño con el día en el que en mi país toda figura pública pueda ser, de manera pacífica, cuestionada, criticada, puesta en la picota pública. Tengo claro que estoy viviendo un adelanto del futuro.

– ¿Por qué cinco años después de haberlo pedido te han dejado salir de Cuba? Por hartazgo hacia ti o porque no todo es tan negro como lo pintas?
– Cuando el Gobierno se vio obligado a hacer la reforma migratoria, que tenía un retraso de décadas, prácticamente se dio cuenta de que yo era el termómetro. Que si no me dejaban salir nadie iba a creer que era una verdadera reforma. Yo creo que ahora estarán arrepentidos. La apuesta era déjala salir para que se derrumbe en el camino y está sucediendo todo lo contrario.

– ¿Para cuándo un cubalibre con los tuyos en una Cuba libre?
– [Risas] Dicen que en el trago del cubalibre el cuba lo pone el ron y lo libre lo pone la coca-cola. Yo lo quiero más libre porque Cuba ya tengo. Soy cubana y tengo mi identidad muy clara. Sólo me falta la proporción de la libertad. Creo que ese cubalibre será pronto. Veo el envejecimiento de la generación histórica, el crecimiento de la sociedad civil, la tecnología actuando como un acelerante… Creo que estamos en un punto de inflexión.

– Háblame de ese proyecto de montar un periódico en Cuba a tu regreso. ¿Quiénes están detrás? ¿Quién lo financia?
– Quiénes están detrás… la eterna pregunta. Se trata de un periódico digital y lo que está detrás es el entusiasmo, el deseo de hacer y las ganas de contar. No necesita mucha financiación porque es un periódico que no va a imprimirse. Se trata de ocupar un espacio informativo que ahora mismo está vacío. Además en esta gira, después de cinco años de impedimento, estoy logrando finalmente acceder a alguno de mis premios periodisticos y el dinero que les acompaña. Voy a empezar ese periódico con lo que tengo, con lo mío.

– Te habrán provocado para entrar directamente en política. ¿Te ves como candidata en el futuro de algún partido en Cuba?
– No, para nada. Me falta cinismo para dedicarme a la política; lo mío es el periodismo. Lo tengo muy claro y soy muy testaruda. Ya me ha pasado en otros momentos de mi vida en los que la gente ha querido elegir por mí el destino y al final termino haciendo lo que quiero. Y lo que quiero es el periodismo.

– ¿Cómo valoras la victoria de Maduro en las elecciones de Venezuela? ¿Afecta ese resultado al futuro de Cuba?
– Creo que tuvo la peor de las victorias posibles, con un margen muy estrecho, con una gran duda de si fue fraude o fue real, con una Venezuela colapsada económicamente, con una inestabilidad social bastante agravada… Me da la impresión de que Maduro o concilia las fuerzas que hay dentro del país o no cubrirá todo su mandato. Sin lugar a dudas esto afectará al Gobierno de Cuba, que no es lo mismo que a Cuba. A Cuba le vendrá bien porque acelerará las reformas y obligará al Gobierno raulista a abrirse.

– Te has reunido en Madrid con todos los grupos parlamentarios menos con IU. ¿Qué ha pasado?
– La gente de Izquierda Unida no ha querido estar en esos encuentros programados hace tiempo. Ellos sabrán. Sería muy positivo que conociesen la otra visión de Cuba ajena a la versión oficial.

– ¿Cómo ha cambiado Internet tu día a día?
– Totalmente, a pesar de que Internet es una presencia escurridiza en mi vida. La gente piensa que estoy hiperconectada y lo que estoy es hiperingeniosa. Internet me ha hecho sentirme acompañada, que no estoy sola.

– A los que te acusan de excesivo exhibicionismo y demagogia a través de tu blog y tu cuenta de Twitter ¿qué les dirías?
– Para los que hacemos periodismo alternativo de activismo la visibilidad es una cruz que estamos obligados a portar como protección. Cada vez que cuento mis avatares diarios en realidad lo que estoy haciendo es creando mi paraguas protector. Mientras esté el aguacero del totalitarismo y de la represión no puedo cerrarlo. Después vendrán los tiempos de alejarse de las luces.

– ¿Qué sensaciones has tenido al entrar en Galicia?
– Ha sido la sensación de regresar a un territorio conocido. En Cuba las referencias a Galicia son constantes. Creo que todo cubano se siente casi más cerca de un gallego que de algún otro país latinoamericano.

– Has dicho muchas veces que añorabas estar en NEThinking desde la primera edición. ¿Por qué?
– Yo proyectaba, y lo estoy confirmando ahora, que NEThinking iba a lograr algo que me gusta mucho. Y es el hacerle un reto a mis neuronas. Eso me encanta porque creo que algo que nos está afectando mucho a los cubanos es que este ciclo de supervivencia no nos deja pensar metas más elevadas. Hace muchos años vi una película soviética donde había dos jóvenes y uno le decía al otro: ¿cuál es tu sueño? El otro le contestaba: mi sueño es tener un abrigo como el tuyo. El primero, que tenía más recursos, se quitó el abrigo y le dijo: toma, te lo regalo para que tengas sueños más elevados. La isla de San Simón y NEThinking me han ayudado a tener sueños más elevados.

– ¿Internet es una revolución silenciosa que acabará con los totalitarismos o todo eso es una utopía?
– No es una utopía. Es una realidad. No creo que los totalitarismos soporten el ácido corrosivo que significa la posibilidad de que sus ciudadanos accedan a la libertad informativa

– En unas semanas volverás a tu querida patria. ¿Cómo ves tu futuro?
– Me veo con muchos abrazos de mi familia en el aeropuerto, enfrentándome a una difamación mediática más fuerte. Pero bueno, estoy más que acostumbrada a eso. También me veo inaugurando un medio digital pronto, quedándome hasta altas horas de la madrugada terminando un artículo o perfilando un editorial. Ahí me veo.

– ¿Tu siguiente salida de Cuba, en caso de que se produzca, se podría titular «Regreso al futuro»?
– [Risas] Lo que me encantaría sería llevarme trozos de futuro a Cuba a ver si nos saltamos algunas etapas. Pero sí, se podría titular así. Soy una viajera en el tiempo, alguien que tiene la capacidad de trascender el momento que le ha tocado e imaginarse cómo puede ser el mañana.