El ID.3 abre la puerta a la electrificación en masa de nuestras carreteras

ID.3. Memorícenlo porque se hablará de este coche hasta la saciedad. Con este modelo, ahora sí, llegará la electrificación en masa a nuestras carreteras. Si el «escarabajo» y el Volkswagen Golf fueron referencias mundiales de la marca alemana, el atractivo ID.3 quiere ser el «coche eléctrico del pueblo» ya que su precio arrancaría por debajo de los 30.000 euros sin contar con ayudas estatales. Un dato importante. Hablamos, por fin, de un coche que, a iguales prestaciones, equipara el precio de un modelo eléctrico con su «hermano» con motor de combustión, algo que ninguna marca había ofrecido hasta ahora. Lo veremos por nuestras calles en el 2020 y Volkswagen ya ha avisado de que ha registrado los nombres ID del 1 al 10, confirmando que la electrificación de todos su modelos va muy en serio.

El ID.3 más asequible ofrece un motor de unos 160 CV con una autonomía de 330 km que podía extenderse hasta los 550 km en la versión más alta.  En un futuro se espera la llegada de una versión básica con menor potencia, probablemente cercana a los 120 CV, y que rondaría los 26.000 euros. Con esta especie de Golf futurista el imperio Volkswagen —que ha tomado buena nota de su fiasco con el Dieselgate—  quiere que nos pasemos a los eléctricos cuanto antes y abandonemos definitivamente los contaminantes motores diésel y gasolina. Su acertada estrategia tendrá un efecto contagio en otras marcas que a medio plazo abaratarán sus coches eléctricos, que hasta ahora eran inalcanzables para la gran mayoría al tener precios muy elevados.

El salto a la movilidad eléctrica es imparable y no hay vuelta atrás porque no podemos seguir ensuciando y matando en sólo 100 años nuestro planeta. Escribo esto horas después de hacerse público un estudio espeluznante que alerta de que la contaminación ambiental ya es tan potente que se puede transmitir de la madre al feto, ya que se han encontrado restos de carbono en la pared interior de la placenta. Tremendo que hasta los bebés dentro del útero están directamente expuestos a las sucias micropartículas que escupen a diario nuestros vehículos por sus escapes tras quemar combustibles fósiles.

Los vehículos eléctricos han venido para quedarse y en unos pocos años comenzarán a ser mayoría en las parrillas de salida de los semáforos de las principales ciudades. Las marcas ya empiezan a hacer sus deberes y a competir entre ellas por sacar un atractivo eléctrico superventas para la clase media. Bien. Ahora le toca a los gobiernos europeos hacer sus deberes poniendo en marcha planes ambiciosos de transición ecológica que aporten ayudas a la compra de coches eléctricos e implanten una amplia red de puntos de carga. Esa apuesta de futuro hará que el sector automovilístico salga de su colapso actual y remonte el vuelo.

Cuando el dinero apesta

El venenoso «smog» que respiramos

Motorwat ⚡ Movilidad eléctrica

Cuando el dinero apesta

De rebote y gracias a la nueva faceta «youtuber» del incombustible Eduardo Arcos, llego al interesante primer capítulo de la serie documental «Dirty money» en Netflix (aquí puedes verlo) sobre la macroestafa de Volkswagen al trampear las emisiones de sus coches. El conocido como «Dieselgate» destapó que Volkswagen ( y otras marcas) modificó con descaro el software de sus vehículos diésel más limpios (ejem) para que en las pruebas oficiales arrojasen unas emisiones casi con pétalos de flor sin perder los motores ni un gramo de potencia y aceleración. La realidad fue muy distinta cuando se hicieron esas mismas pruebas en carretera y con tráfico real, detectándose emisiones hasta ¡40 veces por encima! Tremendo fraude.

Traigo a colación el muy recomendable «Dirty money» por la enorme cantidad de estupideces y absurdeces que se están publicando últimamente sobre las bondades de los nuevos motores diésel con el único objetivo de desprestigiar el imparable salto al coche eléctrico. Hasta un niño de cinco años entendería que un eléctrico no tiene escape y produce CERO emisiones en su vida útil y cualquier motor de combustión –sea diésel o gasolina– emite gases nocivos a mansalva. Desde el minuto 1.

Las petroleras y las firmas de automóviles presionan para que no se hable alto de la movilidad eléctrica. Cualquier tonto se da cuenta de esto. Pero una cosa es el márketing y algo muy diferente es el periodismo profesional. El primero es para vender bien y el segundo para informar mejor. La publicidad en los medios no puede pisotear el rigor y la veracidad. Nunca. Publicar falsedades apoyándose en seudoestudios «científicos» sin validez alguna es engañar a la audiencia. Es mentir.

Pero todo es cínicamente cíclico. Las mismas marcas que ahora están de los nervios porque no venden sus coches contaminantes, en muy pocos años se dejarán la piel por meternos en el garaje vehículos electricos limpios de verdad. Esas mismas marcas pondrán anuncios de coches eléctricos en los mismos medios que desprestigian ahora cualquier cosa que huela a movilidad eléctrica. Todo está cambiando a velocidades supersónicas. Hasta las grandes petroleras comienzan a invertir fuerte en eléctricas y en energías limpias. El que no lo vea, que se frote los ojos.

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Despierta sucia Europa

Hay gráficos impactantes y gráficos demoledores, que te dejan sin palabras, como el que encabeza este post. No hay mucho que explicar y sí mucho que exigir. Exigir que Europa despierte de una puñetera vez. Que después de «dieselizarnos» de forma exagerada, la UE apueste fuerte por los vehículos híbridos y eléctricos. Que se reduzca el IVA al mínimo en la compra de estos coches. Que se ponga en marcha un plan serio de puntos de carga en toda Europa para atender el salto a la movilidad eléctrica que tantos ciudadanos estamos esperando. Que se fabriquen coches de mediana potencia a precios más asequibles. Que las marcas dejen de competir por el eléctrico superdeportivo más macanudo y se centren en producir vehículos realistas para el día a día. Que los Estados adapten su red eléctrica para soportar la fuerte demanda que se avecina. Porque todo esto es imparable. Porque estamos en pleno noviembre a 20 grados de temperatura al mediodía (datos de hoy en A Coruña) con una sequía nunca vista por culpa del maldito cambio climático. Porque en sólo 100 años nos estamos cargando el planeta con tanto humo y tanto hidrocarburo quemado. Porque es más que insoportable respirar millones de micropartículas cancerígenas. Por nuestra salud y la de nuestros hijos, hay que parar todo esto cuanto antes. Despierta sucia Europa.