Sorbitos

De vacaciones galaicas. Me conecto con la realidad informativa a sorbitos vía Twitter o Feedly. Leo titulares y poco más. Cinco gigas de datos al mes no permiten excesos. ¿Tienes wifi? es mi original pregunta adolescente cada vez que asomo por un bar. Si veo La Voz de Galicia libre me doy el placer de cafetear leyendo papel, el mejor formato para informarse sin histerismos ni clickbaits engañosos. Saltar de la fiesta del pueblo en el que veraneas a las últimas andanzas de Trump y el norcoreano moviendo sólo una hoja. Eso es inmediatez analógica y comodidad informativa. Lo demás son cuentos.

Un par de semanas después de esta desconexión parcial –la profesión te “obliga” a no desconectar del todo– uno comprueba que la política española actual no tiene remedio. ¿De qué va Rivera? me pregunta un camarero que conoce dónde me gano el sueldo. Paso de todo, pongo cara de circunstancias y de vacaciones, reconociendo que cada vez entiendo menos el “centrismo” de ese chico y su política de Estado. Ja. Ese bar tiene wifi y aprovecho para ojear la encuesta del post anterior. Casi 500 votos –muchas gracias– con una victoria contundente y un sopapo monumental al partido que venía a regenerarlo y cambiarlo todo. Vuelvo a la redacción a mitad de julio y mucho me temo que encenderé el ordenador sin investidura y sin visos de que la política española se desbloquee de una vez.

Escribo esto en las notas del móvil, la dieta de datos manda, mientras el viento limpia de nubes las Rías Baixas. Temperatura agradable, una Estrella Galicia a medio camino y silencio. Qué bien habernos quedado este año en nuestra tierra en plena ola infernal de calor. Qué bien tener el blog y teneros a vosotros al otro lado. Desconecto de nuevo con la falsa esperanza de que nuestros políticos se pongan de acuerdo en algo y faciliten un gobierno estable que tanta falta hace. Sed buenos e ilusionaros con las pequeñas cosas; yo lo intento todos los días.

Carta para Nadal escrita con las pupilas

Carlos Matallanas es periodista, padece ELA y ha escrito este artículo con las pupilas 

Fotos: Benoit (Reuters) y Victoriano Izquierdo


Hola, Rafael, no voy a ser muy original. Es imposible serlo cuando existe tal consenso. Además, hace diez años que me quedé sin palabras ocurrentes, cuando escribía en «El Confidencial» crónicas y análisis de sus victorias y contratiempos. Me tiré el siguiente lustro repitiéndome groseramente. Sé que a mis compañeros periodistas les afecta el mismo mal. Nos ha dejado a todos literalmente sin palabras.

Carlos Matallanas en iRedes 2015

Por eso no voy a gastar renglones para describir lo que todos sabemos. Me gustaría aprovechar esta privilegiada ventana que tengo para hablarle de cómo le veo desde mi situación. Yo he sufrido una terrible derrota, una enfermedad salvaje truncó mi proyecto vital cuando me encontraba en el mejor momento. Según todas las estadísticas de supervivencia media, ya no debería estar aquí. Desde 2016, veo sus partidos postrado en la cama, sin poder moverme. Yo soy un hombre de fútbol, es de las pocas cosas de las que me atrevo a hablar con firmeza y propiedad. Pero por suerte, mis ojos de futbolista me permiten disfrutar de otros deportes sintiendo cercanos sus complejidades y desafíos.

Desde mi modesta afición al tenis de élite, su carrera la he vivido con el gozo y la pasión que comparto con millones de personas en todo el mundo. No soy de idolatrar, ni siquiera a aquellos que me transmiten alegrías y sensaciones inolvidables, pero con usted la admiración es estratosférica. Me he preguntado muchas veces qué es lo que más me engancha de su trayectoria. No es el éxito, eso lo tengo claro, es ruin querer a alguien sólo porque le va bien en la vida. La superación de la adversidad física es lo más épico de sus andanzas, sin duda, pero creo que aún valoro más otras virtudes. En lo estrictamente deportivo me fascina la capacidad de concentración y la templanza en los momentos cruciales, y por supuesto su facilidad para ser más tenaz que todas las estrategias de sus oponentes, lo que a menudo los lleva a la desesperación más absoluta. Asisto a sus derrotas desde el convencimiento de que la frustración por los errores cometidos pesa mucho menos cuando se ha vaciado para jugar al límite de sus posibilidades y conocimientos. Siempre tengo la sensación de que así ha jugado. Todas estas capacidades y otras muchas, como las mejoras en su juego que constantemente incorpora gracias al entrenamiento diario, son grandiosas. Pero, por encima de todo, es… [+] Diario As

Nick Phoenix – Heart of courage

8 años después… ¿qué queda del 15-M?

Hoy se cumplen 8 años del inolvidable 15-M, el movimiento ciudadano que cambió el panorama político y social de España y que dio origen a nuevos partidos. Nació a raíz de la manifestación del 15 de mayo del 2011 en la madrileña Puerta del Sol, que fue convocada por diversos colectivos con la intención de promover una democracia más participativa alejada del bipartidismo PSOE-PP y del dominio de bancos y corporaciones financieras.

Inicialmente unas cuarenta personas decidieron acampar en Sol esa noche del 15-M de forma espontánea. En días posteriores el movimiento y el hartazgo cobraron mucha fuerza y miles de indignados protagonizaron acampadas en Sol y en otras emblemáticas plazas españolas. La imagen de la Puerta del Sol tomada masivamente por indignados durante 28 días dio la  vuelta al mundo. Centenares de medios internacionales emitieron en directo desde el corazón de Madrid el grito de la España a pie de calle, la más castigada.

¿Qué queda de aquel revolucionario movimiento masivo que tantas simpatías cosechó? ¿Sigue viva esa protesta por la mala situación económica, social y política de España o literalmente ha muerto? ¿Hemos mejorado algo en estos 8 años? ¿Volveremos a ver otro 15-M? ¿Cómo estamos? ¿Indignados o apagados?