«Cállate Cayetana»

«Cállate Cayetana». Esto es lo que musitarán para sus adentros muchos dirigentes, militantes y votantes del Partido Popular cada vez que Cayetana Álvarez de Toledo agarre un micrófono. Que la nueva portavoz del PP en el Congreso esté abonada a la polémica, que haya despreciado a su partido alabando a Rivera y votando a Ciudadanos o que haya criticado a todo el PP postaznarista, parece que no han sido motivos suficientes para que Pablo Casado se lo pensase dos veces antes de ponerle alfombra roja de acceso a la cúpula del partido.

Vivimos tiempos en los que todo parece que gira al revés, también la política. Si lo que ahora se necesitaba era templanza, sosiego, habilidad, diálogo y mucho tacto, la ilógica política apuesta por la carnaza, los bocazas, la desmesura y la hartura. Cayetana es el nuevo dóberman derechón del PP, como buena cachorra que es del siempre mordedor Aznar. Pagarán caro el haber puesto ahí a esta ametralladora de titulares nocivos que dañarán todavía más la imagen del PP, justo ahora que parecía que Génova centraba algún balón. Ellos sabrán, sufrirán y temblarán. Se arrepentirán.

Los «marianeos» de Rajoy tumbaron a Rajoy

Al final los marianeos de Rajoy (no hacer nada, quedarse quieto) tumbaron al propio Rajoy. Tras 14 años al frente del PP, el pontevedrés anunció hoy su adiós. Su permanente inmovilismo, que sacó de quicio a muchos españoles, ha tenido un potente efecto bumerán que ha cortado de cuajo su carrera en primera línea política. Si nos cuentan hace una semana que Sánchez sería presidente y Rajoy dimitiría días después como presidente del Partido Popular no nos lo creeríamos.

Desesperante inmovilismo

Rajoy tenía que haberse ido hace unos años, pedir disculpas por la estela corrupta en el seno del PP y dejar encarrilada su sucesión en el partido. Nunca entendí que se le admirase por su desesperante inmovilismo, por dejar que tantas cosas se arreglasen por sí mismas. Es cierto que eso le valió para apartar a cantidad de rivales políticos, pero finalmente el no hacer nada le decapitó políticamente. El resultado es un PP en peor estado que cuando se lo entregó en bandeja el dedazo de Aznar. Un partido que tiene que solucionar en modo exprés quién será el sucesor o sucesora. Una formación política señalada por el escandalazo de la trama Gürtel y por más de 60 casos abiertos por corrupción contra cargos, excargos y dirigentes del PP, la mitad de ellos en la época marianista.

Ojo a la trituradora

La trituradora no se detiene y, ojo, Bárcenas y Correa ya estarán pensando desde la cárcel que han perdido todas sus agarraderas («Luis, sé fuerte») y que ya está bien de ser los únicos pringados del caso Gürtel. Ojo porque ya huele a nuevas filtraciones informativas divididas por fascículos y el consiguiente ruido de sables en Génova 13 por hacerse con el poder. Triste final político el de Rajoy, que tras sus reconocidos esfuerzos como presidente pudo irse dejando la casa popular más limpia, ordenada y con la despensa llena de credibilidad. Ojalá los que quedan recapitulen, reflexionen sobre sus errores «aislados» y luchen para que no se repitan.

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Foto: Susana Vera (Reuters)

Mentirosa no, lo cifuente

Son las 18:40 horas del miércoles 11 de abril. Escribo este minipost y Cifuentes sigue sin dimitir. Tras soportar semanas de cachondeo generalizado con el Mastergate, la última noticia que asoma es que Cifuentes dimitirá si se lo pide Rajoy. Pues vale. Es increíble que esta mujer se siga atornillando al cargo cuando todos sabemos desde el minuto 2 que es un cadáver político. Porque nos ha mentido y nos ha tomado el pelo, porque pone en evidencia al sistema universitario y al partido que la ovacionó el pasado fin de semana. Inmenso error esto último, por cierto. Cifuentes trabaja para nosotros y parece no darse cuenta de que lo primero en política, y en tantas facetas de la vida, es ser persona. Y si eres persona íntegra y cometes un error lo asumes, te callas y te vas si no puedes demostrar nada. Va en el cargo y en tu nómina. Pero no, la mentirosa Cifuentes ha derrapado varias veces desde que estalló este escándalo del máster, sigue al dedillo el manual del choriceo político, permanece amarrada a la poltrona y al coche oficial y avisa, sin despeinarse, que se va si se lo pide el presi… Fantastic, wonderful and happy day!

Matizo y atizo: mentirosa no, lo cifuente

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Actualización, 25 de abril. El final de Cifuentes no ha podido ser más bochornoso. Dimite como presidenta de la Comunidad de Madrid por robar dos tarritos de crema facial en un supermercado. Ahora le queda dimitir de todos sus cargos políticos. Sus comportamientos han sido vergonzosos y no debe cobrar ni un euro más del dinero de todos.

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Foto: Efe