Si las fotos llorasen y gritasen, esta sería ensordecedora

Yanela. Dos añitos. Frontera entre México y EE.UU. Su madre, Sandra, es cacheada por un policía de ándale antes de ser arrestada. La pequeña, asustada por si le separan de su mamá, llora y llora rompiendo el silencio de la noche. Un final infeliz después de caminar junto a su madre desde Honduras durante un mes muy jodido. Lágrimas a ras de suelo que fulminan el sueño de llegar a los flamantes Estados Unidos de América. John Moore, fotoperiodista de Getty Images que captó este duro momento, se ha llevado el premio World Press Photo a la mejor imagen del año en su 62º edición. Si las fotos llorasen y gritasen, esta sería ensordecedora.

Del #MobileFirst al #ReaderFirst

Una vez superado el protocolo Mobile First (los móviles primero) por el cual las webs informativas se rediseñaron para adaptarse automáticamente a los diferentes tamaños de pantalla de ordenadores y dispositivos móviles (smartphones o tablets), ahora toca dar el siguiente paso, el más importante para la profesión perodística: el Reader First (los lectores primero). La carrera de los muros de pago, que durante este año traerá de cabeza a los principales diarios españoles, dejará por fin de lado (aleluya) esa enfermiza obsesión por captar visitas web, el conocido como clickbait, para dar paso a un periodismo por el que merezca la pena pagar.

Calidad, calidad y más calidad

Reader First significa calidad, calidad y más calidad. El periodismo lo salvará el buen periodismo si de una vez por todas respetamos a los lectores y les damos un producto riguroso, digno y profundo en el que no haya ruido, ni ocurrencias, ni modas pasajeras. Buenas piezas periodísticas sobre temas propios, trabajadas por periodistas especializados y que luego hay que vender bien en el papel, en la web y en las redes sociales. Ese es el único camino. Y cuanto antes nos pongamos las botas del buen periodismo mejor nos irá.

Un mundo irreversiblemente digital

Reflexiona José Luis Orihuela:

«La tecnología ha alterado el ecosistema informativo desplazando a los medios y a los periodistas de la función exclusiva de la intermediación editorial. Las redes tienen la capacidad de definir la agenda pública de un modo mucho más inmediato y global del que podía hacer el periodismo […] Las empresas de medios, como las de muchos otros sectores, están abocadas a abrazar el mantra de la transformación digital. Tienen que repensar y rediseñar toda su cadena de valor para adaptarla a un mundo irreversiblemente digital, y tienen que hacerlo mientras sus operaciones “analógicas” sigan reportando ingresos. Pretender explotar las ventajas del viejo entorno hasta su agotamiento sin apostar en serio por sus alternativas, es un camino directo al fracaso».

[+] ecuaderno