Menos gasolina, por favor

Desde hace días tenía pensado escribir un post bajo este título pero no encontraba un hueco. El motivo es la preocupante crispación que hay en la calle, la política, las instituciones, los medios, la judicatura, Facebook, Twitter, los grupos de WhatsApp, las tertulias, los entornos familiares… Sí, vivimos en España una etapa de alta tensión sociopolítica por múltiples motivos y por ello es necesario hacer un llamamiento a la reflexión y a la calma. Bajar la policrispación reinante y pensar más en frío. Hoy desayunamos con la preocupante noticia de que un francotirador ha sido detenido por planificar el asesinato del presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Este es el arsenal que tenía en casa el individuo:

Esa noticia debería hacernos pensar a todos, especialmente a los políticos y los medios, en qué medida cada uno de nosotros podemos relajar el ambiente. Conversar, reflexionar y respetar en lugar de agitar, torpedear y pisotear. Menos gasolina, por favor. Venga.

«Prensa española, manipuladora»

Los siguientes vídeos son un ejemplo más del fascismo macarra (*) que atemoriza a media Cataluña. Sucedió ayer poco después de que Torra encendiese la calle y horas antes de que el Parlament fuese asediado de noche por los radicales, esos que a pasos agigantados están destrozando el discursito buenrrollista de Puigdemont y asociados. «Prensa española, manipuladora». Juzquen ustedes quién manipula y quién se pasa por el forro todos los valores democráticos:

(*) De neonazis, como algunos les tachan, nada de nada. Nuestros fascistas macarras son esos que cuando se acercan los furgones policiales el 90% salen pitando y el otro 10% se quedan desafiando con el «que te pego, leche».

Directos a elecciones

Vista la tensión, el acoso y el derribo que ensucia la política española, los españoles deberíamos ir directos a elecciones generales. Lo malo es que la cita con las urnas no va a solucionar nada y seguirá la ingobernabilidad en España. Gane quien gane, repetiremos Gobierno en minoría lleno de políticos mediocres y ombliguistas a los que les puede el orgullo y la poltrona. El último mal ejemplo de lo que no hay que hacer en política es la ministra de Justicia, Dolores Delgado. Debe dimitir cuanto antes porque ha mentido varias veces a los españoles, los que le pagamos, dejando muy bajo el listón de un Gobierno socialista que en cuestión de horas/días podría sumar su tercera dimisión en poco más de tres meses de vida. Sí, al menos estos dimiten, pero no deja de ser tremendo.

Tomándonos el pelo

La ministra negó varias veces tener contacto alguno con el comisario Villarejo –ese personaje siniestro de las cloacas del Estado que desde la cárcel se está vengando a golpe de audios comprometedores– pero la realidad es terca, voraz y demoledora. Lejos de entrar en la temática y el tono de esos audios, que dan vergüenza ajena, si nos grabasen a todos en conversaciones privadas no quedaría ni el Tato. La ministra no debe dimitir por esas grabaciones que ensucian su imagen. No. Debe irse porque lleva días tomándonos el pelo y mintiendo. Algo inadmisible que está haciendo saltar por los aires la poca credibilidad que le queda al equipo de Sánchez. Si no lo hace, que se atenga a nuevos audios y pruebas contra ella, que los habrá. La guerra política más sucia sigue. La estupefacción de la calle también.