España en estado crítico

En estado crítico. Así sigue España, este país donde criticar es deporte nacional puntuable para las olimpiadas de la estupidez en tiempo real. Todo se critica y vocifera pensando en el siguiente titular o en esos valiosos segundos de apertura en un telediario. Buena prueba de esta lacra son esos políticos trepas, entretenidos ahora en una doble convocatoria electoral decisiva, que aburren criticando al contrario con nula capacidad de autocrítica. Por supuesto, ni hablar de ideas nuevas o propuestas realistas que mejoren la infinidad de problemas que afrontamos los ciudadanos a diario, los mismos que sólo vemos cómo nuestra capacidad adquisitiva se desploma mes a mes. La situación es tan frustrante y desesperante que más del 45% de la población reconoce que no tiene pajolera idea de a quién votar en las próximas elecciones generales.

 
NASA

Siempre nos dicen que nuestros votos son nuestras manos para cambiar todo esto, pero ya no cuela. Nuestra clase política no disimula que están ahí para alcanzar el poder. Como sea y contra quien sea. Lo de más es poder decir que aquí mando yo, por mis bemoles. Lo de menos, los pobres contribuyentes que padecemos en cada televisión, quiosco, bar o dispositivo digital las ocurrencias y cambios de chaqueta de la clase política más mediocre, torticera e infantil de nuestra democracia. Lejos quedan los tiempos en los que un mínimo de diálogo, esfuerzo, dignidad, honradez, equidad y pluralidad presidían el complejo juego político. Tan lejos, tan lejos, que hablamos del siglo pasado.

Menos gasolina, por favor

Desde hace días tenía pensado escribir un post bajo este título pero no encontraba un hueco. El motivo es la preocupante crispación que hay en la calle, la política, las instituciones, los medios, la judicatura, Facebook, Twitter, los grupos de WhatsApp, las tertulias, los entornos familiares… Sí, vivimos en España una etapa de alta tensión sociopolítica por múltiples motivos y por ello es necesario hacer un llamamiento a la reflexión y a la calma. Bajar la policrispación reinante y pensar más en frío. Hoy desayunamos con la preocupante noticia de que un francotirador ha sido detenido por planificar el asesinato del presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Este es el arsenal que tenía en casa el individuo:

Esa noticia debería hacernos pensar a todos, especialmente a los políticos y los medios, en qué medida cada uno de nosotros podemos relajar el ambiente. Conversar, reflexionar y respetar en lugar de agitar, torpedear y pisotear. Menos gasolina, por favor. Venga.

«Prensa española, manipuladora»

Los siguientes vídeos son un ejemplo más del fascismo macarra (*) que atemoriza a media Cataluña. Sucedió ayer poco después de que Torra encendiese la calle y horas antes de que el Parlament fuese asediado de noche por los radicales, esos que a pasos agigantados están destrozando el discursito buenrrollista de Puigdemont y asociados. «Prensa española, manipuladora». Juzquen ustedes quién manipula y quién se pasa por el forro todos los valores democráticos:

(*) De neonazis, como algunos les tachan, nada de nada. Nuestros fascistas macarras son esos que cuando se acercan los furgones policiales el 90% salen pitando y el otro 10% se quedan desafiando con el «que te pego, leche».