Sesión de embestidura

Esta tarde comienza la sesión de investidura de Pedro Sánchez. Salvo milagros o imprevistos de última hora, todos sabemos que está condenada al fracaso ya que el líder socialista no cuenta con los apoyos suficientes. Lo que sí tenemos claro es que será bronca y tensa, especialmente mañana miércoles, día de réplicas, contrarréplicas y votación con nocturnidad y alevosía. Será una sesión de embestidura muy a la española, con todos los políticos corneándose y bufando ante los micrófonos. Un teatro agitado con saña y aspavientos en busca del titular más agresivo. Volveremos a perder el tiempo, a cabrearnos y muchos a acostarnos tarde por culpa de una clase política mediocre e incapaz de escuchar lo que suplica la calle: menos personalismos, más cesiones y más soluciones.

El viernes habrá más de lo mismo. Si no se ponen de acuerdo y sólo exhiben su cornamenta, vuelta a empezar: a embestirse unos a otros en busca del y tú más y de otro torero muerto.

Fuera caretas de buenrollismo

Sin título

El torpe se suele mover con dificultad, es desmañado, rudo, tardo en comprender. Si acelera en su torpeza puede llegar a ser deshonesto, impúdico, lascivo, ignominioso, indecoroso, tosco. Cuando pisa a fondo en su irresponsabilidad asciende a infame y pasado de vueltas. Una joya, vamos. En estos tiempos en los que la vieja y la nueva política se quitan sus caretas en su barriobajera lucha por el poder, estamos infestados de torpes que por un titular o un minuto de telediario tiran su dignidad y la vergüenza ajena a la basura. Lo peor no son los torpes simples que gestionan la cosa pública, que haberlos hailos desde siempre. Lo nefasto son los torpes agitadores instalados en la provocación permanente que están contaminando el mensaje y el voto de la calle y que compiten entre ellos para ver quién la arma más gorda y quién ofende más al prójimo. Ejemplos de falta de respeto a instituciones, creencias y dineros públicos los hay a patadas. Por desgracia.

Tribus belicosas

Lo único bueno de todo esto es que las tribus belicosas se exhiben ahora en los medios sin aquellas caretas de buenrollismo con las que camelaron el voto a millones de personas. Pasean sonrientes por platós y ruedas de prensa sin siquiera pensar que todo exceso suele arrastrar un efecto bumerán contundente. Si se repiten elecciones generales, posiblemente muchos de esos votantes camelados pasen factura por todo el sectarismo y odio desmedido que están viendo. Y tendrán toda la razón.

Maleducado día 54

  Foto: Zipi (Efe)

Mariano Rajoy se ha equivocado profundamente esta tarde al negarle el saludo a Pedro Sánchez. Una imagen impropia de un presidente que será portada mañana sábado y que refleja que ni quería hablar con el líder socialista ni quería asistir a esa reunión. Para hacer ese desprecio delante de los fotoperiodistas mejor no haber ido. Un gesto maleducado que le perseguirá el resto de su vida como claro ejemplo de lo que no hay que hacer ante las cámaras. Día 54 tras las elecciones del 20-D (parece mentira) y siguen nuestros políticos sin formar Gobierno y sin que los dos principales partidos congenien un solo minuto. Hasta aquí hemos llegado. O se produce el extraño milagro de que Podemos y Ciudadanos reculen sobre sus vetos cruzados y pasemos del no rotundo al sí negociado, o vamos directos a otras elecciones generales, las que no quiere nadie y pagamos todos.

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Actualización | 13 de febrero

Lo dicho. La foto del no saludo preside hoy los quioscos (vía kiosko.net):

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