El ministro Ábalos tiene que dimitir

El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, tiene que dimitir cuanto antes por una cosa muy sencilla: nos ha mentido varias veces a los que le pagamos. Sólo por eso, en cualquier país europeo ponen a un ministro de patitas en la calle. Para colmo, el también secretario de Organización del PSOE no se ha despojado de su tono chulesco y desafiante cada vez que un medio le pregunta por la nueva versión de ese extraño encuentro nocturno con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, en el aeropuerto de Barajas, una reunión de la que cuanto más sabemos más nos damos cuenta de que nos están tomando el pelo y la paciencia.

Después de escuchar/soportar varios desmentidos y versiones oficiales, el caso Ábalos se acerca a su máxima efervescencia. En las últimas horas hemos sabido que las cámaras de Barajas grabaron la entrada a territorio nacional de Delcy Rodríguez acompañada de Ábalos. Las grabaciones desvelan que se levantaron los controles de seguridad y documentación que marcan la frontera nacional de la terminal ejecutiva o FBO (por sus siglas en inglés, Fixed Base Operator) en el momento en el que Ábalos acompañaba de madrugada a la comitiva de la vicepresidenta venezolana, a quien la UE ha prohibido la entrada en el espacio Schengen.

Lista de Países del Espacio Schengen

El Gobierno sostiene que la número dos de Nicolás Maduro nunca pisó territorio español por esa argucia de no hacerle pasar el control fronterizo que las mismas fuerzas de seguridad levantaron. ¿Quién dio la orden de anular ese control ? ¿Por qué y a santo de qué? Por mucho que se quiera minimizar ese extraño encuentro nocturno en Barajas, el tiempo pone a cada uno en su sitio y se acabarán filtrando a los medios esos polémicos vídeos. Cuando se vea en webs y telediarios al ministro de Transportes (¿?) en una “misión diplomática” (¿?) con la número dos del chavismo (¿?) el escándalo entrará en todos los cuartos de estar con todas sus consecuencias. Será cuando el Gobierno de Sánchez e Iglesias se arrepentirá de no haber zanjado una crisis que les ha estallado en la cara y que está siendo gestionada pésimamente desde el primer minuto.

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¿José Luis Ábalos debe dimitir?

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Toni Segarra: «Hoy ya no hay libertad de expresión, lo que hay es libertad de propaganda»

Interesante esta entrevista a Toni Segarra, creativo publicitario responsable de lemas famosos y pegajosos como «¿Te gusta conducir?» o «La república independiente de tu casa». Esta conversación está llena de titulares:

[…] «Los partidos políticos: son cajas de gente que siempre cree tener la razón, incapaces de trascender las conveniencias de su propia estructura. Por eso, en los partidos no hay talento y si, por descuido se les cuela un ser inteligente, lo esterilizan. Mire lo que le ha pasado a Carmena.

Pues usted ha hecho campañas de partido.

Pero desde la publicidad, no desde la política.

¿Cuál es la diferencia?

Yo soy todo lo contrario de un político; soy un publicitario: no pretendo tener siempre toda la verdad. Y esa renuncia es moderna; porque hoy ya no hay libertad de expresión, lo que hay es libertad de propaganda. Y eso está muy bien, porque cada uno ahora puede elegir la suya.

¿No le molestan los fakes ?

Me aburren los que creen que me engañan, porque lo que ha caído en desuso es la pretensión de veracidad. Y es que en una democracia moderna, cada uno dice su mentira y la audiencia también dice y elige la suya.

¿Hemos asumido la ética de la publicidad?

Porque es más honesta y actual que la vieja pretensión de veracidad de políticos y poderosos. En mi gremio, ya ­hace años que admitimos que somos mentirosos: la gracia está en que nuestra mentira acierte la verdad del ­comprador.

¿Qué ha cambiado en ese gremio?

Todo. Antes teníamos una audiencia sin capacidad de respuesta y la tele era el medio todopoderoso para difundir el mensaje. Pero hoy la publicidad es un diálogo; no un anuncio. Y la tele, una caja muerta, mientras las pantallas se multiplican, ubicuas, en espacio y tiempo.

¿Cómo me publicito, pues?

Las marcas ya no son anunciantes, sino emisores y receptores de comunicación a todas horas.

¿Y eso qué significa?

Escuchar. La marca tiene que escuchar y sólo triunfará si sabe dar lo que le piden.

¿Justo lo que no hacen los gobiernos?

Las marcas deben hacer política y expresar su visión del mundo. Porque ya no son marcas y medios, sino que las marcas son el medio: generan contenidos desde esa visión propia. La inoperancia de los políticos ha acabado haciendo que busquemos y elijamos verdades en el consumo»… [+] La Vanguardia