Pablo Iglesias, otro vendedor de humo

Sucedió lo que muchos pensábamos que, más pronto que tarde, iba a suceder. Pablo Iglesias es otro vendedor de humo. De los buenos. De esos que te hacen aspirarlo profundamente y luego acabas tosiéndolo asqueado. El mesías de aquel reivindicativo y necesario 15-M, del que pocos se acuerdan, se ha quitado de encima a todos sus rivales en Podemos, se ha arrancado sus caretas y ha decepcionado a miles y miles de votantes con sus proclamas y contradicciones. Le puede el ego, el YO, y encima no lo oculta. La culminación ha sido este cartel que simboliza la egoestupidez.

Imagen difundida por @ahorapodemos


«Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo»

 Albert Einstein (1879-1955)

VuELve el amado líder. Él y sólo él en un partido que aparcó definitivamente aquello de las asambleas. El mismo que se autoadjudicó en rueda de prensa la Vicepresidencia del Gobierno de España ante el pasmo general. ¿Se acuerdan? El mismo que supervisó y dio el visto bueno a este cartel, puño en alto, y a las pocas horas ordenó retirarlo por la marejada fuerte marejada que causó en las redes y entre los suyos.  

Así seguimos. Malamente. Con chiripitifláuticos y vendedores de humo manejando la cosa pública, esa que pagamos y soportamos todos. Maldita esta era antihistórica plagada de oportunistas al asalto de escaños, instituciones y dinero público. Que pase pronto, que se vayan todos a casa y que vuelva el oxígeno.

Malamente | Rosalía

12/03/09

Tras el cartel fallido de Podemos, Pablo Iglesias envía una carta a su militancia que incluye su propio retrato. Ni rastro del logo del partido y demasiado rastro de la figura del líder. ¿Nuevo «error»? Pasen, lean y opinen:

¿Dedocracia?, no gracias

No me gusta Vox ni respiro como ellos, pero defenderé hasta la muerte su derecho a ser partido y a defender políticamente sus ideas. De la misma forma que detesto que Vox proclame que hay que ilegalizar partidos. Esto es una democracia, no una dedocracia. Digo esto porque en las últimas semanas se leen y escuchan reflexiones preocupantes de columnistas, políticos y ciudadanos del montón que van de demócratas y, en el fondo, no aceptan a los partidos que no son de su cuerda. Nuestros padres y especialmente nuestros abuelos lucharon duro para que hoy estemos cómodamente instalados en un sistema de libertades, donde cada uno puede votar y opinar lo que quiera. Prefabricar o diseñar la democracia según nos convenga es un ejercicio peligroso de falta de respeto al que no piense como tú. Que haya partidos de ultraizquierda, izquierda, centroizquierda, ¿centro?, centroderecha, derecha o ultraderecha es sencillamente sanísimo. Sí, ultraderecha también. Ya lo deja bien clarito la Real Academia Española: democracia es una «doctrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder directamente o por medio de representantes. Una forma de sociedad que practica la igualdad de derechos individuales, con independencia de ideologías, etnias, sexos, credos religiosos, etc».

Democracia particular

Otra cosa es que la mediocridad política que abunda ahora en España dispare de forma preocupante los partidos ultras, tanto de izquierda como de derecha, pero ese es otro cantar, eso forma parte del juego político. Disparidad de canditatos que representan a disparidad de ideologías y formas de solucionar o empeorar las cosas. Si algo nos asusta, tenemos las urnas para intentar tumbarlo. Pero lo que nunca podemos es sugerir que se prohíban partidos o ideologías por el simple hecho de que no se ajustan a nuestra democracia particular. Eso es ir contra la democracia y sus principios. Como bien apunta la viñeta de Forges que acompaña a este post, a veces dan ganas de huir, de escapar de tanto trepa y oportunista, de una clase política que en general da pena. Pero cuando escapemos corriendo del país, al menos dejemos atrás un sistema abierto de partidos y una democracia madura, no infantiloide. El tiempo y el sentido común ya harán el resto poniendo a cada uno en su sitio.

¿Qué hemos hecho para merecer estos políticos del montón?

18:10 horas. Hace unos minutos Sánchez ha avalado a la ministra Montón y asegura que seguirá haciendo un trabajo «extraordinario» y que no será cesada. Ya veremos señor presidente, que la realidad es terca y todo puede cambiar cuando dentro de unas horas una nueva entrega periodística ponga contra las cuerdas a todo el PSOE. Sólo ha estado 100 días en la poltrona presidencial y Sánchez vuelve a confirmar que tenemos enfrente a otro presidente mediocre, sin agallas para poner orden y que hace todo lo contrario a lo que predicó cuando aspiraba a presidir España. Sucedió con González, con Aznar, con Zapatero, con Rajoy y ahora con Sánchez. Dicen que van a hacer limpieza, que van a regenerar la política, y hacen justo lo contrario. Avalan al que se sale del carril. La coherencia por los suelos.

¿Qué hemos hecho para merecer estos políticos del montón? ¿Por qué el PP de Casado calla? ¿Realmente hay un pacto secreto PSOE-PP para no atacarse con estos escándalos de los másteres del universo? ¿Veremos más trepas políticos con másteres regalados por su cara bonita? ¿Habrá también políticos masterizados en Ciudadanos y Podemos? Todo es posible y todo es (in)creíble. La mediocridad política ha venido para quedarse y, por mucho portazo que haya querido dar hoy Sánchez, colorín colorado este cuento aún no se ha acabado.

PD: En horas/días la ministra de Sanidad dimitirá y aquí abajo se añadirá una actualización. No aprenden.

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Foto: Susana Vera (Reuters)

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Actualización, 21:25 horas: Montón dimite como ministra de Sanidad

Actualización, 22:06 horas: María Luisa Carcedo, nombrada nueva ministra de Sanidad