¿Hay que echarlos?

Uno de los mensajes que destaca actualmente la web de Podemos le viene como anillo al dedo a la crisis interna que vive el partido tras la polémica por el nuevo chalé de 600.000 euros de Pablo Iglesias e Irene Montero. El debate es intenso. Por un lado están los que defienden al amado líder del partido morado argumentando que puede hacer con su dinero lo que le dé la santa gana. Por otro, los que consideran que la compra de ese chalé en la Sierra madrileña traiciona el espíritu del 15-M y es una incoherencia absoluta con todo lo que predicó Pablo Iglesias sobre la casta y la pasta. La realidad es que Iglesias y Montero anuncian una consulta esta semana a las bases del partido (casi medio millón de afiliados) sobre si deben dimitir o no. Y todo ello sin consultar a la propia Ejecutiva de Podemos… Un plebiscito exprés que refleja el personalismo de una formación política que nació asamblearia y que Iglesias y su novia manejan ahora a su antojo. Hasta que les dejen.

El lunes, con la publicación del escrutinio, saldrán de dudas en Podemos. O quizá entren en un nuevo mar de dudas por la credibilidad perdida, por la huida de votos y por ese manido refrán popular de que una cosa es predicar, y otra dar trigo.

Mentirosa no, lo cifuente

Son las 18:40 horas del miércoles 11 de abril. Escribo este minipost y Cifuentes sigue sin dimitir. Tras soportar semanas de cachondeo generalizado con el Mastergate, la última noticia que asoma es que Cifuentes dimitirá si se lo pide Rajoy. Pues vale. Es increíble que esta mujer se siga atornillando al cargo cuando todos sabemos desde el minuto 2 que es un cadáver político. Porque nos ha mentido y nos ha tomado el pelo, porque pone en evidencia al sistema universitario y al partido que la ovacionó el pasado fin de semana. Inmenso error esto último, por cierto. Cifuentes trabaja para nosotros y parece no darse cuenta de que lo primero en política, y en tantas facetas de la vida, es ser persona. Y si eres persona íntegra y cometes un error lo asumes, te callas y te vas si no puedes demostrar nada. Va en el cargo y en tu nómina. Pero no, la mentirosa Cifuentes ha derrapado varias veces desde que estalló este escándalo del máster, sigue al dedillo el manual del choriceo político, permanece amarrada a la poltrona y al coche oficial y avisa, sin despeinarse, que se va si se lo pide el presi… Fantastic, wonderful and happy day!

Matizo y atizo: mentirosa no, lo cifuente

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Actualización, 25 de abril. El final de Cifuentes no ha podido ser más bochornoso. Dimite como presidenta de la Comunidad de Madrid por robar dos tarritos de crema facial en un supermercado. Ahora le queda dimitir de todos sus cargos políticos. Sus comportamientos han sido vergonzosos y no debe cobrar ni un euro más del dinero de todos.

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Foto: Efe

Nieva sobre nevado

Lo del colapso total en la AP6 por nieve es tercermundista, se mire como se mire. Lo peor es que no habrá dimisiones, todo quedará en una simple apertura de expediente, nadie se dará por aludido y no se mejorarán los protocolos de emergencia. La reacción ya está siendo muy española: echar balones fuera. Ni los conductores, ni la DGT, ni Fomento, ni Interior, ni Abertis asumen su parte de responsabilidad. Enumero a continuación las torpezas que me vienen a la cabeza.

Pasarse por el forro las señales y los avisos de alerta. Ausencia de cadenas o ruedas crossclimate o de invierno en la mayoría de los vehículos. No llevar agua, ni comida ni mantas en el coche al cruzar la Meseta en pleno invierno. No cortar temporalmente la autopista en el momento en el que la nevada se desmadró para facilitar el paso de los camiones quitanieves. No convocar un gabinete de urgencia para afrontar rápido una situación desesperante que afectó a miles de familias (y sus niños) atrapadas en sus coches. No dar asistencia en toda la noche a toda esa gente desesperada. Quedarse tan pancho diciendo que la gente no debía viajar por la A6 en plena operación retorno de Navidad y Reyes…

Las autopistas están para cobrar peajes, acumular ganancias y también para vigilar y dirigir el tráfico que circula por ellas. Haya nevada o no. Pretender que la gestión de una vía de alta capacidad clave en España sea asumida voluntariamente por cada conductor es una estupidez suprema propia de gestores mediocres muy aficionados a las privatizaciones y las puertas giratorias a dedo. El que no lo vea que se frote los ojos. Lo lamentable es que se repetirá un colapso similar más pronto que tarde porque nadie quiere reconocer, analizar y corregir su propio error. Así nos va.