Los imbéciles de Internet

Lo que antes pasaba con los blogs, ahora sucede de forma exagerada en Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram y demás plataformas para compartir contenidos. Me refiero a esos impresentables que despotrican contra todo y todos, que muestran sistemáticamente actitudes negativas u hostiles ante cualquier asunto, odiadores que revientan posts, fotos o vídeos con comentarios duros que hacen mucho daño. Los entendidos los diferencian entre trolls (que atacan por atacar sin sentir realmente lo que dicen) y haters (que atacan duro y realmente se creen sus exabruptos). Yo huyo de anglicismos (ya está bien) y los defino como los imbéciles de Internet. Anoche ví un vídeo de un youtuber español que hace un gran trabajo probando coches en el que estallaba contra los que le atacan constantemente en los comentarios haga lo que haga o diga lo que diga. El vídeo, que desafortunadamente lo ha retirado, no tenía desperdicio porque era la pieza más sincera que había hecho hasta ahora. Su estallido emocional demuestra que no estamos ante algo pasajero o anecdótico. Vivimos un cáncer en la Red que desanima a muchos creadores de contenidos, que se dejan la piel a cambio de nada o de muy poco. De hecho ese vídeo ha motivado este post, que ya tardaba en escribirlo.

Si vienes a atacar y a insultar, vete de aquí

El imbécil puro y duro es alguien poco inteligente o que se comporta con poca inteligencia. Y de imbéciles con avatares falsos la Red está llena. A esa gente que ataca permanentemente le digo… No sigas cuentas, páginas o medios que no te gustan. No seas masoca. Si vienes a criticar con argumentos, bienvenido. Si vienes a atacar y a insultar, vete de aquí. Lárgate ya. Una pena no poder enlazar con ese vídeo porque resumía muchas cosas que vivo a diario desde hace muchos años, con toneladas de paciencia y muchas mordeduras de lengua. Siempre recomendaré no entrar al trapo a estos odiadores digitales, de hecho nunca lo hago, porque su deseo es contestar atacando con más dureza. Reventar conversaciones estupendas con gente normal que da la cara y discrepa educadamente. Que les den a los imbéciles de Internet. Ya sé que sólo merecen nuestro silencio, pero qué a gusto me quedo hoy mandándolos a la mierda.

Sí, a la mierda.

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LHD :: No a los perfiles falsos

 

Las redes, un «gallinero» necesario

Atropello masivo en Barcelona a plena luz del día. Pánico, gritos y sangre. En segundos empiezan a hervir las redes sociales con imágenes y vídeos espeluznantes sobre un atentado yihadista que enmudece Las Ramblas. Una vez más, Twitter, WhatsApp y Facebook protagonizan los primeros flashes informativos en tiempo real. Los testigos de la infamia del Daesh recurren a sus smartphones para contarnos lo que ven y escuchan. Ciudadanos anónimos convertidos en unidades móviles que comparten el horror terrorista. Comienza la bola de nieve, en este caso de fuego, de la información compartida a la velocidad de la luz. Tuits veraces a pie de calle que compiten con datos no contrastados en un estado de confusión absoluta. Entran rápido en escena los medios informativos, lidiando con la inmediatez, las contradicciones y los vergonzantes bulos. Llegan para poner orden y concierto donde hay histeria digital, ausencia de información oficial y batallones de tuiteros que juegan a ser periodistas. Algunos aportan información crucial, otros ensucian las redes con falsos datos, vídeos o imágenes. El resto, lo leen todo.

Más rigor que nunca

Tras el avance informativo y el apurón inicial, es momento de enfriar la cabeza y beber solo de fuentes oficiales. De pausar tanto acelerón informativo y aparcar esa obsesión de ser los primeros en contarlo todo. Estamos ante un atentado bestial, no ante una pelea de gatitos, y la gente exige con razón más rigor que nunca. En esos momentos de alta tensión informativa resurgen como setas los tuiteros expertos en comunicación y breaking news que aleccionan a profesionales sin haber sudado nunca la gota gorda en una redacción. Ni caso. Hasta los grandes críticos de las redes sociales recurren a ellas cuando aparecen noticias tan impactantes y rompedoras. Esos que las tachan de «gallinero», chapotean luego a escondidas en ellas para leer noticias de última hora, sean aportadas por medios serios o gallináceas anónimas que pasaban por allí.

Sobrevivir a tanta «infoxicación»

Sin duda, las redes son un «gallinero» necesario. Son herramientas digitales que no tienen la culpa de que una pequeña (y ruidosa) parte de los humanos que las manejan sean auténticos irresponsables. El truco para sobrevivir a tanta infoxicación es seguir cuentas de medios, periodistas, organismos e instituciones que aporten contenidos contrastados. Huir de los perfiles con avatares falsos. No compartir contenidos alarmistas o morbosos. Esperar a que los medios hagan balances y análisis de lo que sucede. No reenviar imágenes duras y bulos que aterrizan en nuestro WhatsApp.

Informar, aunque duela

El periodismo está para informar de forma veraz y proporcional sobre lo que sucede, no para ocultar lo que duele e incomoda. El terrorismo refleja la parte brutal de la realidad y las imágenes de Barcelona claro que dolieron. Lo mismo que las fotos en Haití, Alepo o Lesbos que ganaron Premios Pulitzer. O aquellas que enseñaron al mundo el horror del holocausto nazi en Auschwitz o Dachau.

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Artículo publicado hoy en el Suplemento RED de La Voz de GaliciaIlustración: Edgardo Carosía