Arranca una nueva era en el mundo de la informática

Ojo a esta importante noticia tecnológica:

«Google ha demostrado que una de sus computadoras ha alcanzado por primera vez la supremacía cuántica, un hecho que se produce cuando un ordenador cuántico es capaz de realizar una operación que a un ordenador convencional le resultaría imposible o tardaría miles de años en hacerlo. En este caso, el sistema desarrollado por Google ha realizado en tres minutos y veinte segundos una tarea que le hubiera llevado 10.000 años al superordenador binario más potente del mundo»… [+] RTVE.es

El ID.3 abre la puerta a la electrificación en masa de nuestras carreteras

ID.3. Memorícenlo porque se hablará de este coche hasta la saciedad. Con este modelo, ahora sí, llegará la electrificación en masa a nuestras carreteras. Si el «escarabajo» y el Volkswagen Golf fueron referencias mundiales de la marca alemana, el atractivo ID.3 quiere ser el «coche eléctrico del pueblo» ya que su precio arrancaría por debajo de los 30.000 euros sin contar con ayudas estatales. Un dato importante. Hablamos, por fin, de un coche que, a iguales prestaciones, equipara el precio de un modelo eléctrico con su «hermano» con motor de combustión, algo que ninguna marca había ofrecido hasta ahora. Lo veremos por nuestras calles en el 2020 y Volkswagen ya ha avisado de que ha registrado los nombres ID del 1 al 10, confirmando que la electrificación de todos su modelos va muy en serio.

El ID.3 más asequible ofrece un motor de unos 160 CV con una autonomía de 330 km que podía extenderse hasta los 550 km en la versión más alta.  En un futuro se espera la llegada de una versión básica con menor potencia, probablemente cercana a los 120 CV, y que rondaría los 26.000 euros. Con esta especie de Golf futurista el imperio Volkswagen —que ha tomado buena nota de su fiasco con el Dieselgate—  quiere que nos pasemos a los eléctricos cuanto antes y abandonemos definitivamente los contaminantes motores diésel y gasolina. Su acertada estrategia tendrá un efecto contagio en otras marcas que a medio plazo abaratarán sus coches eléctricos, que hasta ahora eran inalcanzables para la gran mayoría al tener precios muy elevados.

El salto a la movilidad eléctrica es imparable y no hay vuelta atrás porque no podemos seguir ensuciando y matando en sólo 100 años nuestro planeta. Escribo esto horas después de hacerse público un estudio espeluznante que alerta de que la contaminación ambiental ya es tan potente que se puede transmitir de la madre al feto, ya que se han encontrado restos de carbono en la pared interior de la placenta. Tremendo que hasta los bebés dentro del útero están directamente expuestos a las sucias micropartículas que escupen a diario nuestros vehículos por sus escapes tras quemar combustibles fósiles.

Los vehículos eléctricos han venido para quedarse y en unos pocos años comenzarán a ser mayoría en las parrillas de salida de los semáforos de las principales ciudades. Las marcas ya empiezan a hacer sus deberes y a competir entre ellas por sacar un atractivo eléctrico superventas para la clase media. Bien. Ahora le toca a los gobiernos europeos hacer sus deberes poniendo en marcha planes ambiciosos de transición ecológica que aporten ayudas a la compra de coches eléctricos e implanten una amplia red de puntos de carga. Esa apuesta de futuro hará que el sector automovilístico salga de su colapso actual y remonte el vuelo.

Cuando el dinero apesta

El venenoso «smog» que respiramos

Motorwat ⚡ Movilidad eléctrica

Cansados de WhatsApp, Facebook, Instagram, Twitter…

Moby – Slipping away

Se nota, se siente, un hartazgo muy creciente. Percibo en mi entorno un notable cansancio hacia WhatsApp, Facebook, Instagram, Twitter… Incluso hacia todo lo que rodea al móvil. Quién no habrá tenido, o tiene, ganas de salirse ya de grupos de WhatsApp que son cementerios digitales, espacios en los que hay que estar (eso creemos) porque están amigos, presuntos amigos, amigos de los presuntos amigos y conocidos a los que saludamos de vista en la vida real. Grupos en los que participan los pocos de siempre y el resto permanece callado, como si no fuese con ellos nada de lo que se comenta o propone.

Quién no habrá tenido la tentación de mandar todo al carajo y empezar de cero en esto de asistir a la retransmisión digital de todo lo que hacemos, pensamos, amamos o detestamos. Sucede lo mismo en Facebook, en Instagram, en Twitter… De la explosión inicial de los me gustas y/o retuits a casi todo, estamos pasando al bando de la indiferencia, a pasar de largo ante semejante caudal de guasaps, posts, fotos o tuits.

Creo que este hartazgo colectivo es bueno y denota que estamos madurando digitalmente. No podemos estar a todo a todas horas. Bien que al principio la ilusión de lo nuevo nos lleve a exprimir la herramienta digital que acabamos de conocer, pero, años después, seguir con ese alocado ritmo de actualización/atención no lo soporta ningún cerebro.

Desde siempre he defendido que hay que seguir a poca gente y que hay que apostar por quienes te aporten buenos contenidos, buenas risas y puntos vista diferentes. También creo que para formarse una opinión mínimamente objetiva hay que seguir a medios de comunicación con líneas editoriales opuestas. Las cosas podremos entenderlas mejor si las vemos con diferentes perspectivas, distancias y ángulos. No todo es blanco o negro y la vida está llena de colores y matices.

Si has llegado a este párrafo y sufres hartazgo digital imparable, si estás hasta las narices de tanto todólogo y postureo, bienvenido al club. Ya somos un pelotón los que optamos por ser más selectivos, por elegir con inteligencia dónde hay que estar y de dónde hay que escapar. Recuerda que tu ecosistema digital lo fabricas tú. Y si te satura o aburre, límpialo. Cuanto antes.

En la prehistoria de Internet

Dieta informativa