El ejemplo Rubalcaba

Ha tenido que morir Rubalcaba para que las aguas políticas vuelvan a su cauce por unas horas y se instale un poco de sosiego y cordura. El fallecimiento del exvicepresidente socialista a los 67 años por un ictus ha frenado en seco la campaña electoral y ha golpeado a la ciudadanía y a la clase política, que no ha tardado en destacar su papel como hombre de Estado, su habilidad para conseguir lo imposible en política y su astucia muñiendo pactos en todas las estructuras de poder.

Mientras todo son elogios hacia la figura de Rubalcaba y los principales partidos han suspendido hoy sus actos de campaña, la nota discordante la ponen los ultras de Vox. No cancelan sus mítines y no acudirán a la capilla ardiente argumentando que nunca han tenido contacto alguno con el histórico socialista fallecido. Se arrepentirán de este hacer tan garrulo y fuera de lugar.

Escribo esto una hora antes de que hoy se abra a las 20:30 horas la capilla ardiente en el Congreso, la quinta que acoge la Cámara Baja en nuestra democracia. Ojalá el adiós a Rubalcaba sea masivo y ojalá su buen hacer, su ejemplo y su templanza se contagien a los que hoy ocupan escaños. Sobre todo a esos que nos gritan y nos toman el pelo permanentemente desde los telediarios.

Descanse en paz.

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Fotón de Juan Carlos Hidalgo (Efe)

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