Y tú más

Ante los micrófonos, muchos políticos se comportan como niños en el recreo, con la desventaja de que su conciencia está mucho más atrofiada y contaminada. Independientemente de si están en el poder o en la oposición, reaccionan ante las preguntas incómodas de la Prensa señalando con el dedo. Fijando la mirada. Apuntan su dialéctica acusadora e irónica hacia el partido político rival, aunque les pidan opinión sobre la ola de frío, el estado de las playas o el precio del plátano. Su fijación es constante y obsesiva. Saben que protagonizarán muchos titulares y no dudan en disparar al que se mueva en el partido de enfrente. Y utilizan una estrategia rescatada de la infancia: Y tú más. Cualquier escolar al ser acosado o insultado por sus compañeros rebota cualquier ataque: Eres gordo… pues tú más; Eres tonto… pues tú más; Hueles mal… pues tú más. Así durante horas interminables en el patio.

Desviar la atención

Esa forma de contestar suele desviar la atención. Los políticos y sus asesores lo saben. Incluso la ensayan. Ante un claro caso de corrupción en su partido, sacan a la palestra numerosos escándalos del pasado. Del resto, claro. Si se les pregunta por la bajada del paro, sólo hablan de la precariedad laboral existente. Ante una vergüenza interna, relatan un rosario de vergüenzas de los otros. Con frecuencia ni escuchan las preguntas. No les interesa. Acuden a las ruedas de prensa a soltar un guión enlatado. A buscar un titular que tumbe al contrario. Así se alegran sus desayunos y nos los joden al resto.

Hemorragia política

El Alto Comisionado para las Víctimas, Gregorio Peces-Barba se reunirá el miércoles con la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y el jueves con la Asociación de Víctimas del 11-M. Finalmente la reunión no será conjunta porque así lo ha pedido la AVT. Por desgracia la grieta de las dos Españas vuelve a dividir. El terrorismo mató a destajo en nuestro país a personas negras, blancas, marrones, amarillas, verdes, rojas, azules… Seres inocentes que mientras morían no sabían qué pasaba a su izquierda o a su derecha. Ya no podían mirar y les daba exactamente igual. A ellos nos debemos todos.

Las agresiones verbales del sábado han sido un ejemplo de lo que nunca se debe hacer. Confiemos en que los políticos y las víctimas se unan, templen los ánimos y, ¿por qué no?, pongan en marcha una sola asociación de víctimas del terrorismo. Sería la mejor noticia. La división de los demócratas llena de gozo a los asesinos y sus portavoces. Por eso hay que cortar por lo sano esta hemorragia política.

Entre clamores y bramidos

La manifestación silenciosa convocada ayer en Madrid por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) para pedir el cumplimiento íntegro de las penas para los etarras fue reventada por un grupo de personas que profirieron gritos y duros insultos contra Zapatero, Peces Barba (ambos ausentes), Rosa Díez, José Bono (abandonó la marcha por un intento de agresión), Jordi Sevilla y… Pilar Manjón (¿?).

Sus clamores: «¿Dónde está Zapatero?»; «España, unida, jamás será vencida; «No a Zapatero el 20 de febrero»; «Hasta morir, España a seguir»; «No, no, no, Acebes no mintió»; «No musulmana, España cristiana»… Tras la manifestación, y bien caldeados, se plantaron en la Gran Vía ante la sede de la Cadena SER. La policía tuvo que cortar la calle durante una hora. Sus bramidos: «Hijos de puta»; «Polanco, cabrón, somos un montón»; «¿Dónde están los cabrones de la SER?»; «Grupo Prisa, España no se pisa; «¿Quién lo diría, la SER con policía?; «¿Dónde están, no se ven, los sicarios de la SER?».

Sólo ellos gritaron, sólo ellos se autodefinieron. Sobran las palabras.