Una idea ¿congelada?

El Banco Popular da marcha atrás y congela su idea de cobrar 30 céntimos cada vez que sus clientes sacan dinero del cajero en horario no laboral. La denuncia de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (ADICAE) ha frenado una idea polémica que tendría un efecto boomerang contra el propio Banco Popular: la escasa ganancia se pagaría con la marcha de miles de clientes. Lo malo de todo es que esta genialidad ya se ha lanzado al aire y el sector bancario podría unise en un futuro no muy lejano para ponerla en práctica. Elegirían algún momento en el que casi todo nos importe un bledo. Por ejemplo, en pleno verano. Y subirían la comisión hasta los 35 ó 40 céntimos cada vez que tecleemos nuestro pin. No hay duda: la única función de los bancos es ganar cada año más. Y ya se les agotan las ideas para mejorar sus balances. Al tiempo… que el dinero es como el agua; siempre va donde hay más.

El primer NO

Zapatero ha dicho el primer NO al Plan Ibarretxe. Tres horas y media de reunión con el lendakari en Moncloa ponen fin al buen talante, la «relación amable» y el simulado buen rollito. La negociación está rota porque ni si quiera ha empezado. Ya vienen en tromba los hechos, que serán implacables. El Congreso dirá el segundo NO al plan soberanista, los nacionalistas no tragarán ese rechazo y entonces convocarán un referéndum ilegal. Demasiados ingredientes picantes para un plato que nadie había pedido.

La anécdota

María Teresa Fernández de la Vega, que no asistió a la tensa reunión, la explicó en rueda de prensa. Fue directa y clara, muy al contrario que Ibarretxe, que aburrió al personal con su verborrea aleccionadora. Para no desgastar su sonriente imagen, Zapatero tiró de la vicepresidenta y su firmeza. Ya sobran las risitas. Y ahora la clave de todo… ¿quién dirá el tercer NO?

58.000 silencios

Circula una noticia demoledora. Las enfermedades mentales causan 58.000 suicidios al año en Europa. El comisario europeo de Sanidad, Markos Kyprianou, aseguró que «se suicidan más europeos cada año que los que mueren en accidentes de coche o en asesinatos». Este dato frío y oscuro revela unos índices de infelicidad muy procupantes en el Primer Mundo. ¿A qué se debe tanto problema mental? ¿Dinero, trabajo, salud, amor, principios, genética? ¿A todo? ¿A nada? Muchas veces me pregunto si realmente estamos descuidando las relaciones interpersonales. Tan necesarias. No me refiero a la abundancia de e-mails, chats, SMS telegráficos o las llamadas telefónicas de rigor. Tampoco pienso en los saludos en el ascensor o en la calle. Apunto hacia el contacto sencillo con personas de nuestro entorno cotidiano. Hablar con ellas y dejarlas hablar. También escuchar sus silencios.

“Asesino invisible”

Kyprianou subraya que el suicidio es un «asesino invisible». Pero en ese vacío existencial hay un cómplice que casi nunca vemos, o no queremos ver: la soledad interior. Es la enfermedad más silenciosa y la que más duele mar adentro. Como dijo Gustavo Adolfo Bécquer, «la soledad es muy hermosa cuando se tiene alguien a quien decírselo».