El grano marrano

El ansiado Protocolo de Kioto entra hoy en vigor. El mayor acuerdo internacional sobre medio ambiente obliga a 30 países industrializados a reducir sus emisiones contaminantes, que están causando el cambio climático. Aunque los objetivos fijados son muy raquíticos (que en el 2012 se reduzcan un 5,2% los gases de efecto invernadero con respecto a 1990), es un compromiso histórico que cuenta con el apoyo de 141 países firmantes. Pero, como todo en la vida, hay alguna excepción. En este caso, un grano muy marrano. El flamante presidente de los Estados Unidos de América, George W. Bush, se retiró del Protocolo de Kioto en el 2001 argumentando que es, agárrense, «poco realista y sin fundamentos científicos». El mandatario del país que más ensucia el planeta (emite el 36% de los gases contaminantes entre los países ricos) sigue ignorando al resto de los mortales. Va a lo suyo con una política ciega y errante, bajo la batuta del rey dinero. Todo un cowboy verdugo del clima, y de la paz. ¿Hasta cuándo?

El día después

Película «Los lunes al sol»

Más de 1.40o trabajadores de los astilleros ferrolanos se fueron al paro ayer lunes en el mayor proceso de prejubilación desde 1985, año de la primera reconversión industrial. En sólo 20 años la ría ferrolana ha pasado de tener más de 9.000 trabajadores a contar en la actualidad con algo más de 2.600. Con este nuevo zarpazo el sector naval gallego queda con una herida que sigue supurando. La sangría laboral es fruto de la nefasta gestión de todos los gobiernos que han pisado y pisan la Moncloa, la riada de promesas políticas incumplidas, la ausencia de carga de trabajo y la falta de competitividad. Ahora hay que centrarse en el día después y que los trabajadores jóvenes no pasen en el futuro sus lunes al sol.

Para ello es vital que Europa sea una Unión; que los gobernantes hagan y no digan; que los sindicatos contengan su ira y sólo negocien; que la SEPI se espabile, explore nuevos mercados o productos y revitalice lo que queda; y que los trabajadores asuman trabajar más horas a cambio de lo mismo. Así funcionan en Corea del Sur, ese pequeño país oriental que ha hecho saltar las alarmas en todos los astilleros del mundo. Esta crisis la resume un tópico: renovarse o morir.

 

La perseverancia bloguera

Últimamente he leído que los blogueros (los que hacemos blogs) nos dedicamos a escribir por puro narcisismo. Como explica la Real Academia Española (RAE) narcisismo significa: «Admiración excesiva que alguien siente por sí mismo». Creo que es absurdo pensar que se mantiene vivo un blog por una adoración egocéntrica. Y el que lo haga por esa razón se le acabarán las ideas en un par de meses. Creo que es mucho más que eso. Es abrazar la verdad, mimar la libre opinión, trabajar la información y relatar en pocas palabras lo que se te arremolina por dentro. No es tarea fácil, porque te obliga a desnudar con frecuencia tus pensamientos, sentimientos e ilusiones. Quizá el bloguero medio flote en un mundo utópico. Quizá sea un presunto ingenuo o un radical sin complejos. Pero nunca será una persona de brazos cruzados, oídos sordos e ideas precocinadas. La fuerza del blog reside en escribir donde quieres, como quieres, cuando quieres, de lo que quieres y porque quieres. Y todo sin filtros y presiones externas. Por eso engancha. Para todo eso hace falta mucha perseverancia. Y también constancia al escribir, firmeza al opinar y tesón en no dejarlo.

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