Busquen otra disculpa para mantener el poderío de Apple y Silicon Valley

Las últimas amenazas del secretario de EE.UU. a Europa reconfirman que todo el culebrón alrededor de Huawei obedece más a una guerra comercial que a un miedo fundado al «ciberespionaje» que presuntamente practica. Mike Pompeo advirtió hoy a la UE de que Estados Unidos cambiará su «conducta» con respecto a la información que comparte con sus socios europeos si no toman medidas contra el gigante tecnológico chino Huawei. La última gota de esta guerra digital global es que la UE no ha vetado a la compañía china, que ofrece un producto muy competitivo para el desarrollo de la tecnología 5G, y eso pone de los nervios a Washington. Pompeo insiste en que la «tecnología del futuro» necesita «valores occidentales» y que el principal objetivo es impedir que la información estadounidense acabe «en manos del Partido Comunista Chino». Pues muy bien.

Cualquiera que surfee un poco en la Red se habrá dado cuenta de que en estos momentos toda la información internetera que manejamos desde Occidente está en manos de multinacionales estadounidenses como Google, Facebook, Amazon o Twitter. Y también se habrá dado cuenta de que nuestros datos son el petróleo del siglo XXI y que hay más que palabras por apropiárselos y comerciar con ellos para inyectarnos en el cerebro contenidos y publicidades a la carta. Lo del «ciberespionaje» de Huawei es comparable al que puede hacer cualquier multinacional de telecomunicaciones estadounidense o europea, así que búsquense otra disculpa para mantener el poderío de Apple y Sillicon Valley. Y, de paso, aparquen la idea de salpicar también a Xiaomi.

Los siguientes datos resumen muy bien lo que pasa. La china Huawei adelanta a Apple y va directa a por Samsung para liderar la venta mundial de teléfonos inteligentes:

Lo malo de todo esto es que estamos completamente en manos estadounidenses en lo que afecta a la Red de redes y podrán seguir haciendo lo que les dé la gana con nuestros datos, opiniones, gustos y carteras. La aldea global elevada al cuadrado en la que ha entrado un actor muy potente e incómodo, con los ojos achinados y los bolsillos llenos de ideas y dólares. El mismo actor chino que ha fabricado con mano de obra muy barata el móvil con el que estás leyendo esto.

«Chernobyl», la miniserie de HBO que está impactando a medio mundo

Kygo, Cloud Nine – Intro

Muy recomendable la miniserie de HBO «Chernobyl». Creada por Craig Mazin y dirigida por Johan Renck relata magistralmente la mayor catástrofe nuclear de la historia ocurrida en 1986 en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin. Aunque no hay ni habrá datos oficiales, según varias fuentes aquella tragedia causó al menos 4.000 muertes (por radiación directa o por cáncer), provocó la evacuación repentina de más de 120.000 personas, vació ciudades y desencadenó una alarma internacional al detectarse radiactividad que «viajó» rápidamente a 13 países del centro y este de Europa.​

La serie relata con frialdad los primeros momentos tras la inexplicable explosión del núcleo de la central nuclear, la obsesión de la Unión Soviética por minimizar y ocultar la impactante noticia. Nos mete de lleno en la desesperación de los ingenieros y los equipos de rescate por intentar controlar una situación incontrolable. Nunca se había producido un accidente de semejante magnitud que arrojó materiales radiactivos ​y/o tóxicos unas 500 veces mayor que los liberados por la bomba atómica de en Hiroshima en 1945. De ahí tanto hermetismo desde el Gobierno de Gorbachov.

Con una duración total de cinco episodios -esta noche se emite el cuarto- «Chernobyl» ya se ha convertido en la serie más valorada de la historia al acumular una nota de 9,7 en el conocido portal Internet Movie Database, en el que los usuarios puntúan series y programas de televisión. Compensa verla y sufrirla para entender uno de los mayores desastres medioambientales provocados por el hombre. Ojo, no es entretenimiento; es apocalipsis, pánico y desasosiego desde el sofá de casa.