«Cállate, Cayetana». Esto es lo que musitarán para sus adentros muchos dirigentes, militantes y votantes del Partido Popular cada vez que Cayetana Álvarez de Toledo agarre un micrófono. Que la nueva portavoz del PP en el Congreso esté abonada a la polémica, que haya despreciado a su partido alabando a Rivera y votando a Ciudadanos o que haya criticado a todo el PP postaznarista, parece que no han sido motivos suficientes para que Pablo Casado se lo pensase dos veces antes de ponerle alfombra roja de acceso a la cúpula del partido.

Vivimos tiempos en los que todo parece que gira al revés, también la política. Si lo que ahora se necesitaba era templanza, sosiego, habilidad, diálogo y mucho tacto, la ilógica política apuesta por la carnaza, los bocazas, la desmesura y la hartura. Cayetana es el nuevo dóberman derechón del PP, como buena cachorra que es del siempre mordedor Aznar. Pagarán caro el haber puesto ahí a esta ametralladora de titulares nocivos que dañarán todavía más la imagen del PP, justo ahora que parecía que Génova centraba algún balón. Ellos sabrán, sufrirán y temblarán. Se arrepentirán.

ACTUALIZACIÓN (17/08/2020)

Un año después, se arrepintieron: Pablo casado cesa a Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del PP en el Congreso.

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