Le han llovido críticas por ser de los primeros en dar la voz de alarma sobre el inminente peligro del coronavirus. Pero ahí estaba y ahí venía esa pandemia brutal del COVID-19. El número de muertos y contagiados en el mundo hablan por sí solos y los que le tacharon de alarmista se están merendando sus palabras, sus prejuicios y sus risas iniciales. Iker Jiménez insiste en lanzar estas preguntas incómodas sobre un virus desconocido, del que poco sabemos y que está  agitando a la OMS y a toda la comunidad científica.  

La inmensa negligencia de China al ocultar casi dos meses el coronavirus

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