Manchester Orchestra – I know how to speak

Abro el blog, pincho en «añadir entrada» y apareces así. En blanco silencio. Vacío de letras e imágenes. Con espacio infinito hacia abajo como para teclear una novela. Veo el mensaje desafiante «empieza a escribir», como si fuese tan fácil juntar letras. Hoy tengo ganas de escribir, pero no sé realmente de qué. Podría empezar con el vergonzoso navajeo político que estamos padeciendo, con la hipocresía absoluta de nuestros mandarines que sólo ven la paja en el ojo ajeno. Pero me da una pereza enorme volver a escribir sobre la mediocridad y la alta suciedad de nuestra clase gobernante. Sea del color que sea.

Llevo años denunciándolo y es frustrante comprobar que cada vez vamos a peor. Que eso del «interés general»  es el interés de sus señorías por atornillarse a las poltronas y agarrar cualquier micrófono para despotricar contra sus adversarios. Vaya panda, en general. Podría escribir sobre que los partidos aún no acaban de entender que los votos son prestados, que no pueden hacer lo contrario de lo que prometieron a sus votantes.

Tambien podría escribir sobre que la pandemia del covid-19 sigue muy viva, que los contagios vuelven a subir o que las aguas residuales de varias ciudades ya están avisando de que el bicho del coronavirus ya está surfeando la cuarta ola. Pero eso también cansa.

Es curioso, pienso en voz alta y tecleo a la vez, sobrepasando en esta línea el espacio medio que le dedico a cada post. Lo titularé «en blanco silencio» porque así está uno con tanta decepción alrededor, tantas ilusiones perdidas, tanta gente sufriendo lo indecible y tanto caradura suelto. Sin ideas, sin esperanza de que nada/nadie cambie, pero con ganas de escribir lo que sea.