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Bon Iver – Holocene

Me mojo: vamos directos a un nuevo confinamiento –que desde hace semanas reclaman los expertos sanitarios– y se aplazarán las elecciones catalanas del 14F en las próximas horas, como sucedió en su día con los comicios de Galicia y el País Vasco. Prácticamente toda España vuelve a estar en riesgo extremo por el maldito coronavirus y la curva de incidencia y los contagios se ha disparado de nuevo hasta límites explosivos. El gráfico hoy de TVE refleja la altura que ya está dibujando la tercera ola:

Esto sucede una semana después de la festividad de Reyes y sólo estamos viendo la punta del iceberg de un virus que, aparte de cabrón, es listo como nadie y trepa rápido todos los muros que le ponemos. La salud es lo primero y los intereses partidistas son lo último. Así debería ser. Estamos ante una emergencia sanitaria global sin precedentes y necesitamos decisiones contundentes y propias de estadistas con peso específico. Merkel, por ejemplo.

En el momento en el que escribo estas líneas varias comunidades españolas ya están reclamando el confinamiento domiciliario porque los datos son más que preocupantes y muchas ucis ya están saturadas. O hacemos frente otra vez al covid-19 o el bicho nos arruinará todavía más. No podemos soportar que cada día mueran varios centenares de españoles y que el Plan Nacional de Vacunación siga a paso de tortuga. La prioridad es vacunar al máximo de gente a todas horas y todos los días de la semana, incluidos los festivos, como está haciendo el Reino Unido. El resto de problemas y debates políticos hay que aparcarlos porque nos lo estamos jugando todo a una sola y temblorosa carta. Más acción y menos policrispación, por favor. Hace falta que el Gobierno de coalición le eche bemoles, retome el control absoluto e imponga lo que el sentido común dicta: dos, tres o cuatro semanas confinados en casa para volver a darle un puñetazo en toda la cara a un virus que nos está cambiando demasiado la vida y los ánimos.

PD: Para esos todólogos que siguen diciendo que el coronavirus es similar a una gripe: esta pared vertical es el brutal zarpazo del covid-19.