«Abrazad a los vuestros». Tras perder a su mujer y a sus tres hijos en la explosión de gas de Tarragona, escribe David Sanz: «Fueron 3 segundos, 3 segundos que viví en directo en mi casa y que han cambiado mi vida y que espero sean para algo bueno. Hoy ha sido un día lluvioso, seguro que mis niños, arriba en el cielo han estado revolviéndolo todo mientras jugaban». (…) «Sólo me queda un pequeño consejo para todos, abrazad a los vuestros, abrazadlos siempre que podáis. Aquel beso que no se da, se pierde para siempre. Sin amor no hay nada, os lo aseguro».

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  1. Nos volvemos locos por vivir a lo grande y nos olvidamos de los pequeños detalles que sólo nos pueden ayudar a ser felices. Hago votos para que a este padre, David Sánz, la vida le conforme con el recuerdo de sus seres queridos.

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