Los hechos que se descalifican por sí solos hay que dejarlos pasar rápidamente. Ahondar en ellos, a veces, es sumamente contraproducente porque pueden tener un efecto boomerang tan fuerte que corta cualquier cabeza. Lo estamos viendo con el duro entrentamiento PP-PSOE por los incidentes en la última manifestación contra el terrorismo. Hubo de todo. Intento de agresión a un ministro, duros insultos al Gobierno, el Alto Comisionado para las Víctimas no acudió, el presidente del Gobierno tampoco (está de gira en Brasil y Argentina), el líder de la oposición tampoco… Y encima hubo una misiva dando instrucciones sobre cómo participar en esa manifestación silenciosa.

El Pacto Antiterrorista firmado en diciembre del 2000 entre el PP y el PSOE dice en su primer punto: «Manifestamos nuestra voluntad de eliminar del ámbito de la legítima confrontación política o electoral entre nuestros dos partidos las políticas para acabar con el terrorismo»… Actualmente se incumple a rajatabla. El punto siete del acuerdo comienza así: «Las víctimas del terrorismo son nuestra principal preocupación. Son ellas quienes más directamente han sufrido las consecuencias del fanatismo y la intolerancia…».

Justo lo que estamos viviendo. Fanatismo (Defensa apasionada de creencias, opiniones, o ideologías) e Intolerancia (Falta de respeto hacia las opiniones o prácticas de los demás).

lavozdegalicia.es :: Acuerdo por las libertades y contra el terrorismo