En sólo 24 horas me he enterado de la muerte de dos personas íntegras a las que admiraba desde hace años. Uno periodista todoterreno, el otro un maestro de la vida. De Madrid y de Obre-Paderne (A Coruña). Angel Ibáñez y Alfonso Ríos, dos personajes muy trabajadores de los que nunca me olvidaré. Se los llevó el maldito cáncer de pulmón, ese mal que no deja respirar a los que más aire dan. Lo pongo aquí porque lo siento de verdad y porque se lo merecen. Que descansen en paz.

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