Las preguntas incómodas sobre el coronavirus

Le han llovido críticas por ser de los primeros en dar la voz de alarma sobre el inminente peligro del coronavirus. Pero ahí estaba y ahí venía esa pandemia brutal del COVID-19. El número de muertos y contagiados en el mundo hablan por sí solos y los que le tacharon de alarmista se están merendando sus palabras, sus prejuicios y sus risas iniciales. Iker Jiménez insiste en lanzar estas preguntas incómodas sobre un virus desconocido, del que poco sabemos y que está  agitando a la OMS y a toda la comunidad científica.  

Testimonio exclusivo de un español en China que lleva más de 10 semanas sin salir de casa: «Desde que empezó todo, nuestro piso es un desastre»

Testimonio exclusivo de un español en China que lleva más de 10 semanas sin salir de casa: «Desde que empezó todo, nuestro piso es un desastre»

Stgringer | Reuters
Jean Michel Jarre – Souvenir of China

MÁS DE 70 DÍAS CONFINADOS. Publico parte de un largo correo electrónico de un español residente en China que relata su día a día y el de su mujer con la brutal pandemia del coronavirus. Después de más de diez semanas siguen encerrados en casa, a pesar de que ya no hay contagios de ámbito local y el régimen dictatorial chino comienza a abrir las calles poco a poco. Por razones obvias no lo identifico, no os cuento cómo me llegó este revelador texto y omito los párrafos donde aporta datos y pistas sobre su situación personal y profesional:

 

Vamos sobreviviendo. Ya hace diez semanas que estoy básicamente confinado en casa. La situación aquí es un poco caótica, pero ya fue peor antes. Nosotros estamos en la rampa de salida. Todo empezó en la ciudad de Wuhan, que queda como a unos 1.000 kilómetros de donde estamos y empezó en el peor momento posible: justo antes de las vacaciones del Año Nuevo Chino, la única semana de vacaciones del año y el mayor movimiento de humanos del planeta cada año. Millones literalmente. Es un «vuelvo a casa por Navidad» pero a lo bestia. No hay infraestructuras en ningún otro país que puedan soportar el volumen de gente que aquí se mueve. En realidad no es que empezase exactamente en ese momento, sino que fue cuando dejaron de ocultar el problema del coronavirus. Para ponerlo aún peor, Wuhan es un centro de transporte esencial en China y la ciudad con mayor número de estudiantes del planeta. Estudiantes que en su totalidad viajarían a visitar a sus respectivas familias repartidas por todo el inmenso país.

«Con mucha pena por la familia, cancelamos todo. A posteriori se vio que fue la mejor decisión posible»

Nosotros, como todos los chinos, teníamos ya nuestro viaje preparado para ir a disfrutar cuatro días (los que tenemos) con la familia, el único momento del año que los vemos. Había mucha confusión en ese momento y no sabíamos qué hacer, pero al final decidimos cancelar nuestro viaje el último día. Incluso, aún sabiendo que la situación en el destino no era mala, pensar en cruzar todo el país, tomando un vuelo de cuatro horas, haciendo un transbordo en uno de los centros neurálgicos, y luego unas 18 horas de tren más un autobús de otro par de horas, al mismo tiempo que millones de chinos hacen lo propio, no parecía sensato. Finalmente, con mucha pena por la familia, cancelamos todo. A posteriori se vio que fue la mejor decisión posible.

Aly Song (Reuters)

Durante nuestros pocos días de vacaciones tuvimos que estar en casa. Era lo único que podíamos hacer. Tomamos todas las medidas de prevención que se nos indicaron y sólo salimos de media una vez cada 10 días a hacer acopio de víveres y productos básicos al supermercado. Como la moto la tenemos en el garaje comunitario y se deben de evitar las zonas concurridas, íbamos en bicicleta con mochilas y cargábamos tantos kilos de alimentos como podíamos. Pensar en coger transporte público, compartido con otros pasajeros, era simplemente ciencia-ficción. Por supuesto, llevábamos mascarilla, guantes de látex y gafas. Hemos llegado a pasar una cola de dos horas para pesar las verduras o la fruta en el supermercado.

«Las avenidas de cinco o seis carriles en cada dirección estaban totalmente desiertas de coches»

Durante la primera semana de vacaciones nuestra ciudad  estaba totalmente vacía. De vez en cuando se veía alguna otra persona, por supuesto con mascarilla, intentando evitar pasar cerca. Las avenidas de cinco o seis carriles en cada dirección estaban totalmente desiertas de coches; algún autobús vacío pasaba a veces por paradas también vacías. Hubo casos de dos coches que tenían un roce y los conductores, para discutir de quién había sido la culpa, se bajaban del coche, intercambiaban su contacto de WeChat (el WhatsApp chino) y discutían por teléfono cada uno dentro de su coche. Cualquier cosa con tal de minimizar el contacto.

Thomas Peter (Reuters)

Después del período de vacaciones del Año Nuevo Chino (una semana), distintas ciudades aprobaron varias medidas. En el caso de nuestra ciudad, cosa inédita, las vacaciones fueron prorrogadas por dos días. Las empresas grandes fueron obligadas a hacer teletrabajo durante una semana y a los estudiantes no se les permitió volver a clase. Durante las vacaciones y el período de teletrabajo todos los trabajadores tenemos que informar diariamente a los empleadores de nuestro estado de salud con un formulario que incluye la temperatura corporal, aspectos diversos sobre malestar o afecciones respiratorias y concretar si hemos viajado a alguna zona de peligro o hemos contactado con alguna persona que lo haya hecho.

«Lanzo mi reconocimiento a todos los que se pasaban el día entregando alimentos a 30 grados bajo cero»

Durante ese período muchas ciudades empezaron a bloquearse (sobre todo las más cercanas a las zonas donde todo empezó), la gente fue puesta en cuarentena obligatoria y decenas de miles de doctores y enfermeros fueron enviados a la provincia donde la pandemia estalló, entre otras muchas otras cosas. En el caso de mis suegros y cuñados, por ejemplo, no podían salir de casa en ningún momento y bajo ningún concepto. Había gente destinada a proporcionarles alimentos y otros útiles de primera necesidad puerta a puerta (desde aquí lanzo mi reconocimiento a todos los que se pasaban el día entregando alimentos a 30 grados bajo cero). Todos los locales en los que se reúne gente, tales como restaurantes, tiendas de productos no esenciales o centros comerciales, fueron obligados a cerrar.

China Daily (Reuters)

«Podría contar mil historias de cómo se ha gestionado todo, de cómo la información ha sido, digamos, ‘eliminada’ de los medios»

Podría contar mil historias de cómo se ha gestionado todo, de cómo la información ha sido, digamos, «eliminada» de los medios, etc. Pero creo que se haría ya muy largo de leer. Pese a todo, y aún estando medio desesperado después de diez semanas sin salir de casa, suena más terrible cuando se cuenta que cuando uno lo vive. Al final te acabas adaptando a todo y aprendes de todo. En nuestro caso no hemos experimentado ninguna situación desafortunada con las restricciones extremas que se han tomado. Hemos aprendido a subsistir bastante bien teniendo que cocinar por nuestra cuenta absolutamente todo. Al menos los dos nos satisfacemos fácilmente con la comida, así que nuestros requisitos no son muy altos. No tenemos ningún problema de salud, tampoco niños o personas a nuestro cargo; de esta forma la logística es relativamente sencilla en nuestro caso. También he de decir que mi mujer es una persona extremadamente previsora y cuando todo estalló nosotros teníamos decenas de mascarillas en casa, papel higiénico, alcohol, etc. Hubo mucha gente que lo pasó muy mal con el tema de las mascarillas durante semanas. No fue nuestro caso.

«Desde que empezó todo nuestro piso es un desastre. El dormitorio es medio dormitorio y medio oficina. El salón es medio salón y medio almacén»

Con nuestras provisiones normales teníamos suficiente para tres o cuatro meses de crisis del coronavirus. Es cierto que desde que empezó todo nuestro piso es un desastre. El dormitorio es medio dormitorio y medio oficina. El salón es medio salón y medio almacén de comida (ya no nos cabe en otro sitio). Y el segundo dormitorio es una despensa improvisada. Ahora que estoy acabando de escribir este mensaje pasa por la calle una chica, como todos los días, con un altavoz repitiendo las medidas a tomar por lo del virus… Seguimos en nivel de alerta 1 (el más alto), a pesar de que ya prácticamente no hay casos nuevos (hay unos pocos de la gente que llega del extranjero). En fin, mejor paro porque podría escribir 30 correos tan largos como este.

Stringer (Reuters)

La inmensa negligencia de China al ocultar casi dos meses el coronavirus

La inmensa negligencia de China al ocultar casi dos meses el coronavirus

No te creas ni un solo dato sobre las víctimas del coronavirus que aporta China. El régimen dictatorial primero ocultó el contagio del COVID-19, luego persiguió a los que informaban de ello y finalmente tardó CASI DOS MESES en lanzar la alarma al resto del mundo. Tremendo e infame. Por eso ahora están con una macrocampaña internacional para blanquear su imagen sin entonar un “mea culpa” oficial.  Pero al final todo se sabe y les ha surgido un héroe que ya ha pasado a la historia por denunciar al bicho que está causando la mayor crisis sanitaria y económica que ha vivido este planeta.

La muerte del médico chino que intentó advertir sobre el brote de coronavirus ha provocado un nivel de indignación pública y dolor sin precedentes en China. Li Wenliang, de 34 años, murió después de contraer el virus mientras trataba a pacientes en Wuhan. En diciembre pasado, intentó alertar a sus colegas médicos sobre un virus que creía que se parecía al SARS, otro coronavirus mortal. Pero ni caso. La policía china le dijo que “dejara de hacer comentarios falsos” y fue investigado por “propagar rumores”. De esta forma se perdió un tiempo vital para evitar la expansión de esta pandemia global que ya afecta a 204 países, ha matado hasta ahora a 40.000 personas y marcará un antes y un después en nuestra historia.

Testimonio exclusivo de un español en China que lleva más de 10 semanas sin salir de casa: «Desde que empezó todo nuestro piso es un desastre»