Happy hour?

“Sólo un descuido, una ligereza y todo volverá a detenerse”…

Contundente esta campaña del gobierno regional del Véneto (Italia) para recordarnos que mucho ojito con las terrazas y la desescalada ya que esto de la pandemia del coronavirus sigue hasta que no haya vacuna. Se echa de menos una campaña publicitaria así en España –al estilo de las siempre efectivas de la Dirección General de Tráfico– con imágenes duras sobre las consecuencias del covid-19 y recomendando el distanciamiento social y el uso correcto de mascarillas. Por cierto, este coronavirus ya ha matado casi 30 veces más que los accidentes de tráfico en España en un año (1.098 fallecidos en el 2019).

Los que están al pie del cañón en la lucha contra el coronavirus no se cansan de advertirnos del inmenso sufrimiento que no vemos:

Una primavera eterna

Dolor, demasiado dolor, confusión y ruido. Así han sido estas largas semanas del confinamiento en las que el bicho del coronavirus nos robó la primavera y casi 30.000 vidas en España. Una cifra tremenda, insultante, desgarradora. Pero hay que mirar para adelante. Mientras las alimañas políticas se devoran entre ellas y las ideologías extremas siguen a tortazo limpio –es su especialidad– mejor tomarse las cosas con moderación. Este virus se quedará una buena temporada y sólo lo frenaremos haciendo bien las cosas personalmente mientras no llega la ansiada vacuna contra el covid-19. Moderación en las formas y reflexión en los fondos. En definitiva, ser consecuentes y prudentes. De nada sirve exaltarse con lo que se hizo o se pudo hacer porque eso ya lo hemos gritado y llorado. El tiempo y las urnas ya pondrán a cada político y gestor en su sitio. Ahora toca reconstruir economías y estados anímicos. Y todos podemos aportar mucho con muy poco.

En nada arranca un verano diferente e intermitente. El más extraño, imprevisto e inquietante de todos. Vivámoslo en paz con los nuestros. Como si fuese una primavera eterna. Lo merecemos.

Las pequeñas cosas

Fase 1: Puñetazo en toda la cara

Buena parte de España ya está en la fase 1 de la desescalada por la pandemia del coronavirus. La responsabilidad social individual de cada uno será clave para avanzar a la siguiente fase o retroceder. Es decir, hay que usar mascarilla cuando vamos a coincidir con más gente con la que no convivimos, lavarse las manos varias veces al día, toser en el antebrazo, etc, etc. Las normas las sabemos de sobra. Ahora toca aplicarlas y escapar de aglomeraciones si no queremos regresar al confinamiento estricto porque ha surgido un rebrote del covid-19 y las ucis se vuelven a saturar. Como decimos los gallegos, mucho sentidiño.

Copio y pego de Google: “La responsabilidad social individual es la conducta ética del ciudadano para consigo mismo y con su entorno y va mucho más allá del cumplimiento de las obligaciones legales. Está relacionada con nuestra actitud en el hogar, con nosotros mismos, con nuestra familia, con nuestros amigos, con el ambiente, con el trabajo”…

¿Queda claro , no? Atención al mensaje final de este vídeo (vía @aberron). Es un puñetazo en toda la cara. Al que le duela, que deje de hacer el tontolaba.

Casi 50.000 sanitarios contagiados en España: algo habremos hecho muy mal

El doctor Carballo advirtió hace 3 años que había que prepararse ante una «inevitable pandemia mundial»; nadie le hizo caso