Happy hour?

“Sólo un descuido, una ligereza y todo volverá a detenerse”…

Contundente esta campaña del gobierno regional del Véneto (Italia) para recordarnos que mucho ojito con las terrazas y la desescalada ya que esto de la pandemia del coronavirus sigue hasta que no haya vacuna. Se echa de menos una campaña publicitaria así en España –al estilo de las siempre efectivas de la Dirección General de Tráfico– con imágenes duras sobre las consecuencias del covid-19 y recomendando el distanciamiento social y el uso correcto de mascarillas. Por cierto, este coronavirus ya ha matado casi 30 veces más que los accidentes de tráfico en España en un año (1.098 fallecidos en el 2019).

Los que están al pie del cañón en la lucha contra el coronavirus no se cansan de advertirnos del inmenso sufrimiento que no vemos:

Toni Segarra: «Hoy ya no hay libertad de expresión, lo que hay es libertad de propaganda»

Interesante esta entrevista a Toni Segarra, creativo publicitario responsable de lemas famosos y pegajosos como «¿Te gusta conducir?» o «La república independiente de tu casa». Esta conversación está llena de titulares:

[…] «Los partidos políticos: son cajas de gente que siempre cree tener la razón, incapaces de trascender las conveniencias de su propia estructura. Por eso, en los partidos no hay talento y si, por descuido se les cuela un ser inteligente, lo esterilizan. Mire lo que le ha pasado a Carmena.

Pues usted ha hecho campañas de partido.

Pero desde la publicidad, no desde la política.

¿Cuál es la diferencia?

Yo soy todo lo contrario de un político; soy un publicitario: no pretendo tener siempre toda la verdad. Y esa renuncia es moderna; porque hoy ya no hay libertad de expresión, lo que hay es libertad de propaganda. Y eso está muy bien, porque cada uno ahora puede elegir la suya.

¿No le molestan los fakes ?

Me aburren los que creen que me engañan, porque lo que ha caído en desuso es la pretensión de veracidad. Y es que en una democracia moderna, cada uno dice su mentira y la audiencia también dice y elige la suya.

¿Hemos asumido la ética de la publicidad?

Porque es más honesta y actual que la vieja pretensión de veracidad de políticos y poderosos. En mi gremio, ya ­hace años que admitimos que somos mentirosos: la gracia está en que nuestra mentira acierte la verdad del ­comprador.

¿Qué ha cambiado en ese gremio?

Todo. Antes teníamos una audiencia sin capacidad de respuesta y la tele era el medio todopoderoso para difundir el mensaje. Pero hoy la publicidad es un diálogo; no un anuncio. Y la tele, una caja muerta, mientras las pantallas se multiplican, ubicuas, en espacio y tiempo.

¿Cómo me publicito, pues?

Las marcas ya no son anunciantes, sino emisores y receptores de comunicación a todas horas.

¿Y eso qué significa?

Escuchar. La marca tiene que escuchar y sólo triunfará si sabe dar lo que le piden.

¿Justo lo que no hacen los gobiernos?

Las marcas deben hacer política y expresar su visión del mundo. Porque ya no son marcas y medios, sino que las marcas son el medio: generan contenidos desde esa visión propia. La inoperancia de los políticos ha acabado haciendo que busquemos y elijamos verdades en el consumo»… [+] La Vanguardia