Hasta el cuello

Leemos que un etarra tenía documentación sobre la negociación entre la banda terrorista y el Gobierno, PSOE y PNV, además de archivos sobre la estrategia de la ilegalizada Batasuna para poder acudir a las elecciones del 27-M. Lo sabemos horas después de que la ANV haya conseguido burlar todos los filtros del Estado de derecho colando su candidatura en decenas de municipios vascos. Eso sí, amparados en la legalidad de nuestro sistema garantista. También se sabe que ETA ordenó no atentar contra el PSOE y seguir a políticos del PP. Y que la AVT volverá a tomar las calles de Madrid este sábado para exigir que De Juana Chaos vuelva a la cárcel.

Una vez superados el nacimiento de la infanta Sofía, el amago carcelario de la Pantoja y las exquisiteces de Aznar sobre el vino, ahora ya no hay cortina de humo que desvíe la atención. La polémica por excelencia en esta precampaña electoral vuelve a ser ETA y su entorno. Y no es para menos, porque este turbio asunto que arrastramos desde hace más de 40 años deja entrever últimamente una mano demasiado abierta por parte del Gobierno ZP. Como si el talante y la bonhomía ocultasen lo obvio: cuando das la mano a éstos te cogen todo el brazo. Y si te despistas llegan hasta el cuello.